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sábado 20 de febrero de 2010

El diablo y la señorita Spelvin


Georgina Spelvin en 1954. Visto en su web.
Supongo que a estas alturas muchos habréis visto ya el vídeo de "Paradise Circus" (uno de los temas del nuevo disco de Massive Attack), un trabajo que viene firmado por Toby Dye y que a mí me ha parecido particularmente acojonante. En él se suceden una serie de secuencias explícitas extraídas de la película pornográfica de 1973 El Diablo en la señorita Jones, entremezcladas con imágenes de una entrevista actual a la protagonista de dicha película, Georgina Spelvin. Y si por algo me parece particularmente maravilloso el vídeo, no es precisamente porque utilice escenas pornográficas para acompañar a la sinuosa música de Massive Attack (aunque hay que reconocer que el trabajo del montador es para quitarse el sombrero) sino por presentar una imagen tan inaudita, en esta cultura nuestra tan falsa y tan vendida a un falso concepto de la juventud, como la de una septuagenaria hablando con sinceridad y entusiasmo sobre un tema como el sexo. Es por ello y también para cambiar un poco de tercio tras estas últimas semanas dominadas por Snoopy y compañía, que he decidido subtitular el vídeo y también reunir un par de declaraciones extraídas de El otro Hollywood que trataban precisamente sobre el rodaje de El Diablo en la señorita Jones. Si os quedáis con ganas de más, pinchando aquí podéis leer en PDF el capítulo entero en el que aparecían originalmente (o comprar el libro, claro). Al habla, Fred Lincoln (actor, director y productor de cine X), Gerard Damiano (director de Garganta profunda y de El Diablo en la señorita Jones; en el vídeo es el tipo de perilla que sale sentado en el suelo en el minuto 2:26), la propia Georgina y Harry Reems (actor porno de legendario bigotón al que también podéis ver en el vídeo).



FRED LINCOLN: Gerry Damiano era un tío divertido. No creo ni que le gustara hacer porno. Pero una cosa sí hay que reconocerle: sabía escribir buenos guiones. Tenía mucho talento. Hizo El Diablo en la señorita Jones justo después de Garganta profunda. Y sigo pensando que El Diablo en la señorita Jones es probablemente una de las tres mejores películas de la historia del género. Es una película con emoción; es sencillamente magnífica. Estás viendo a una mujer que, debido a su educación, se ha pasado la vida haciendo lo que les decimos a todas las mujeres que deberían hacer: «No hagas esto hasta que encuentres a la persona adecuada». Bueno, ¿y qué pasa si no encuentras a la persona adecuada? Que acabas como la señorita Jones: una solterona. La señorita Jones es una persona solitaria que nunca ha experimentado el goce de tocar a alguien por el que siente auténtico cariño. ¡Incluso aunque sólo lo sientas por una noche! No hay nada igual en el mundo. Y la pobre es tan desgraciada que se suicida. Ves a esta mujer de mediana edad sentada en la bañera que coge una hoja de afeitar y se corta las muñecas. Luego la ves quedarse ahí sentada, mientras la sangre va manchando el agua. Y dices: «Joooooder, tío». Pero como la señorita Jones se suicida, su alma va al infierno. Y el diablo no sabe qué hacer con ella. ¿Cómo castigas a esta persona que nunca ha hecho nada malo, que no tiene ni pecados ni necesidades? Como nunca ha hecho nada, no puede echarlo de menos. ¿Cómo castigas a alguien así? Es como coger a un crío que nunca ha salido a la calle y decirle: «Castigado sin salir».


Georgina Spelvin en los setenta. Visto en su web.
GERARD DAMIANO: Haber visto el sexo de manera humorística a través de Garganta profunda le dio al público americano el ímpetu que necesitaba para ser lo suficientemente adulto como para tomarse su sexualidad en serio. Por eso usé mi nombre real —Garganta profunda la había firmado con el seudónimo Jerry Gerard— y traté El Diablo en la señorita Jones como si fuera una película muy seria, porque a mí me parecía que lo era. No hay duda de que a la señorita Jones le estaban pasando cosas horribles y deprimentes. Cuando se suicida, lo sientes. Sabes que está muriendo por culpa de una existencia solitaria. Hasta El Diablo en la señorita Jones nunca había tenido nada que decirle al público. Si la gente quería entrevistarme por ser director de cine porno, sencillamente no tenía ningún interés en hablar con ellos. Pero si alguien quería hablar conmigo porque dirigía películas, entonces con mucho gusto hablaba con quien fuera. Sencillamente no me apetecía perder el tiempo hablando con un montón de idiotas superficiales. El único motivo por el que la mayoría de mis películas son pornográficas es porque en aquel entonces aquel era el único género en el que podía trabajar un director independiente. Mis películas estaban pensadas para venderse en un mercado específico porque no disponíamos de suficiente dinero como para dirigirnos a ningún otro mercado. Trabajando con un presupuesto limitado —por debajo de los 25.000 dólares— no podías rodar la gran historia de amor norteamericana. Con ese dinero tenías que limitarte al dormitorio y únicamente de vez en cuando tenías la oportunidad de expresar otra emoción al margen del sexo. El Diablo en la señorita Jones surgió básicamente por el mismo motivo que Garganta profunda, pero a la inversa. Con el éxito de Garganta profunda, hasta el último mono y su hermano se lanzaron a hacer películas eróticas, divertidas y tontorronas. Pensé que si eso era lo que estaban haciendo los demás, había llegado el momento de hacer algo completamente diferente.


Con Steve Guttemberg en Loca Academia de Policía. Visto en su web.
GEORGINA SPELVIN: Marc Stevens, Don 26 centímetros, me preguntó: «¿Te apetecería trabajar en una película de Gerry Damiano?». «¿Quién es Gerry Damiano?», le pregunté. No tenía ni idea de que Garganta profunda hubiera sido una película tan importante y rompedora. Así que cuando Marc Stevens me dijo: «Gerry Damiano es el director de Garganta profunda», no me sonaba ni su nombre ni el de la película. Pero entonces Marc dijo: «Está preparando una nueva película y necesita alguien que se encargue del catering». Y yo dije: «¡Genial!». Un par de días más tarde fui a la oficina de Gerry para hablar con él sobre el catering de la película. Damiano me dijo el presupuesto del que disponía y, mientras yo intentaba dejar de reír, uno de sus socios dijo: «Fulanito está aquí para leer el papel del señor Abaca». Gerry se volvió hacia mí y dijo: «Ya que estás aquí, ¿te importaría darle la réplica a este tipo leyendo el papel de la señorita Jones?». De modo que me senté, leí las frases de la señorita Jones y todo el mundo se quedó mirándome con la boca abierta. Supongo que nunca habían oído a nadie con auténtica experiencia dramática leer un papel de película porno. Harry me dijo: «Tienes que hacer el papel. Has estado magnífica». Pero los productores y Gerry dijeron: «Pero tiene el pecho plano y casi cuarenta años. ¡Qué quieres hacernos!». No hará falta que diga que a mí la idea de interpretar un papel protagonista me intrigaba. Mi ego despertó y prácticamente me engulló de un bocado. Me tomé el papel muy en serio y estudié el personaje. Me inventé todos sus antecedentes: quién era, de dónde venía, todo lo que le había sucedido. ¡Estaba haciendo Hedda Gabler, ja, ja, ja! El hecho de que hubiera escenas de sexo duro era puramente incidental, en lo que a mí respectaba. Estaba completamente engañada. Me había hecho creer a mí misma que era actriz. Estaba mostrando la vida tal y como era, incluyendo el sexo real, no la versión falsa y edulcorada que mostraba Hollywood. Aquella fue mi raison d’être durante todo el rodaje. Estaba bien; yo estaba bien; no era una puta.

HARRY REEMS: Muchas cosas salieron mal durante el proceso de realización de El Diablo en la señorita Jones. Perdimos localizaciones. Nos excedimos en días de filmación. Los productores casi se desentendieron de ella a medio hacer. Dos tipos habían invertido 15.000 dólares cada uno para hacer la película. Cuando quedó terminada, uno de ellos, convencido de que iba a ser un fracaso, exigió que alguien comprara su parte. Pero para aquellos de nosotros que capeamos el temporal, fue uno de los rodajes más extraordinarios de nuestras vidas. Era la primera película importante de Georgina e hizo un trabajo dramático realmente excelente.

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miércoles 30 de septiembre de 2009

Sexo en Varadero


Sharon Mitchell.
Si acabas de llegar hasta aquí atraído por el motor de búsqueda del Google y vanas promesas de noches tórridas en el Caribe en compañía de rotundas jineteras, lamento informarte de que este Varadero no es el real, sino otro virtual y más interesante, ya que así es como se llama el blog de Rubén Lardín, que ha tenido a bien colgar no una sino dos entradas hablando de El otro Hollywood, una historia oral y sin censurar de la industria del cine porno, de Legs McNeil y Jennifer Osborne con Peter Pavia. La más extensa, una reseña publicada originalmente en la revista Kiss Comix, la podéis leer aquí y dice cosas como ésta:

"Efectista y audaz en la narración, inteligentísimo tanto en la historiografía como en el rapto del lector, McNeil y sus colaboradores prestan especial atención a recodos morbosos como la masacre de Wonderland, propiciada por la decadencia de John Holmes, los pormenores de la infiltración de un par de agentes del FBI en una operación encubierta que debía desentrañar conexiones mafiosas, el parricidio de los hermanos Mitchell o el trágico final de Savannah. Historias bien sabidas por cualquier cinéfago pero nunca antes tan bien contadas. [...] El otro Hollywood es apéndice y al tiempo hermanastro del Moteros tranquilos, toros salvajes de Peter Biskind, y como aquel es también un tratado de antropología, un zeitgeist cinematográfico bien definido por décadas y el retrato aproximado de un país entusiasta y en pañales como los USA. Se trata, sin duda, del mejor libro de cine de los últimos tiempos amén de un auténtico pasapáginas".

La otra, un texto escrito originalmente para Cinemanía, está centrada en realidad en la figura de Marilyn Chambers y sólo menciona el libro de pasada, pero igualmente se lee que da gusto, como todo lo que escribe Lardín, así que también os la dejo aquí. ¡Gracias, Rubén!

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martes 15 de septiembre de 2009

El sexo de Kane


Una de las ilusiones de algunos de los practicantes tempranos de este cine, gente como Damiano o Harry Reems, era que el pornográfico se convirtiese en un género con la misma dignidad que cualquier otro, que fuese aceptado como lo eran el melodrama o el musical y que en producciones del Hollywood convencional llegasen a verse escenas de sexo explícito igual que se ven bailes o escenas violentas.
Como sabemos, esto nunca sucedió. Hollywood llegó a defender al cine pornográfico ante los varios ataques legales que recibió, pero no aceptó las nuevas imágenes y sus posibilidades. Es en esa "traición" del cine convencional a aquel otro que conquistó una parcela de lo visible hasta entonces prohibida donde puede cifrarse en verdad el nacimiento de un "otro Hollywood", de una producción cinematográfica volcada exclusivamente en la satisfacción del deseo de ver ciertas imágenes por parte de un público entregado, una industria con sus propios equipos técnicos, sus propias distribuidoras, su propio star system.

El otro Hollywood reseñado por Rubén García López en Kane 3.
Sigue leyendo aquí.

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martes 8 de septiembre de 2009

Sexo público


"Los primeros actores y actrices llevaban vidas bastante pornográficas, todos se tiraban a todos. Hacerlo con una cámara no era para tanto y estaban contentos por cobrar 100 dólares al día", bromea Legs McNeil sobre los años de experimentación vital y sexual que acompañaron a la explosión del género. Como hippies se retratan a sí mismas en el libro Nina Hartley, Marilyn Chambers, la todoterreno Georgina Spelvin y el semental pionero Eric Edwards. Dos décadas después, los malogrados hermanos Mitchell, directores de otro de los primeros clásicos, Detrás de la puerta verde (1972), todavía prestaban su propio teatro a actos contra la guerra del Golfo. El otro Hollywood muestra a esta gente yendo de fiesta con representantes de la mafia que, en efecto, controló el negocio hasta la llegada de las grandes compañías en los noventa. Para McNeil, esto sólo es otra muestra de la ambivalencia humana. "Por eso prefiero que el lector juzgue por sí mismo, que se haga la pregunta de hasta dónde sería capaz de llegar en esas circunstancias". Preguntado por cuáles eran sus objetivos cuando empezó a definir el proyecto, McNeil habla de su necesidad de sacar a la luz una historia nunca contada.

Entrevista de Diego Sanz Paratcha con Legs McNeil, coautor de El otro Hollywood, una historia oral y sin censurar de la industria del cine porno, ayer en el diario Público.
Pincha aquí para ver un PDF con la entrevista completa.

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sábado 22 de agosto de 2009

Sexo ausente


Foto de Seka con dedicatoria para "Pat Salamone". Pincha sobre la imagen para verla entera.
Esta última semana, el siempre interesante Blog Ausente ha dedicado varias entradas a El otro Hollywood, una historia oral y sin censurar de la industria del cine porno. De las diversas cosas que comenta, me quedo sin lugar a dudas con esta:
«Lo mejor, además de la agilidad de lectura que procura Legs McNeil (que hace que un libro de 600 y pico páginas se consuma casi como un bolsilibro), es la perspectiva mayormente amoral que aporta. Todo narrador toma partido y nunca es imparcial, y así es también en su labor de montador de un rompecabezas de entrevistas, pero McNeil consigue que sean los protagonistas quienes narren historias a menudo trágicas (en un submundo que si bien se distingue por su capacidad de picar carne, no lo hace más que el Hollywood que le sirve de reverso en el título) pero también de amores imposibles y de personas que exploran su sexualidad exhibicionista con alegría y se muestran orgullosas de su profesión, sin excluir una emoción aparentemente tan distante como podría ser la ternura».

Podéis leer los demás comentarios aparecidos en El blog Ausente pinchando aquí, aquí y aquí. También hace unos días aparecía esta breve reseña en el blog Sexorama, de Sandra Uve.
Y aprovecho de paso para colgar la entrevista con Legs McNeil aparecida en el suplemento Neo del diario Levante a primeros de mes, realizada por Eduardo Guillot. Es la misma que ya publiqué aquí pero más extensa.
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miércoles 8 de julio de 2009

El reverso de la historia

Hoy, por gentileza de Eduardo Guillot, tenemos en Cultura Impopular una entrevista con Legs McNeil, coautor de El otro Hollywood y de Por favor mátame, la historia oral del punk. La entrevista aparece publicada este mes en el número de 275 de la revista Rockdelux y Eduardo nos la ha cedido generosamente para que podáis leerla también aquí.


Legs McNeil. Foto: Zoozoom.
LEGS MCNEIL: FIJACIÓN ORAL
Toda historia oficial tiene su reverso. O, al menos, su paralela versión secreta. Al mismo tiempo que en el cine norteamericano se operaba la revolución estética e ideológica que Peter Biskind se ha encargado de relatar en Moteros tranquilos, toros salvajes, surgía una nueva industria cinematográfica, la del porno. “Me di cuenta de que la historia del género era realmente interesante, y que nadie se había introducido seriamente en el tema”, comenta vía telefónica Legs McNeil para explicar la génesis de El otro Hollywood. Una historia oral y sin censurar de la industria del cine porno (Es Pop Ediciones, 2008), un libro escrito en colaboración con Jennifer Osborne y Peter Pavia que se adentra en los entresijos del cine para adultos hilvanando su historia a través de las declaraciones de sus protagonistas directos: mayoritariamente, actores y directores, pero también agentes de la ley y miembros del crimen organizado. “Todo el mundo colaboró sin problemas, desde la gente de la mafia hasta los agentes del FBI. Eso sí, muchos no quisieron hablar con nosotros hasta que supieron cuánto sabíamos ya. Entonces aceptaban sin problemas. Tenían claro que no les iban a hacer las mismas preguntas de siempre sobre la industria del porno. Fue divertido ir de unos a otros comprobando los hechos”.
Como en toda historia oral, McNeil y sus colaboradores se limitan a ordenar la ingente cantidad de material resultante de los centenares de entrevistas realizadas, poniendo al descubierto contradicciones y versiones dobles, pero sin intervenir de manera directa, aunque el autor tiene una opinión muy clara sobre el porno. “Como en cualquier otra disciplina, sean artículos de prensa, shows de televisión o bandas de rock and roll, el 99% es basura, pero hay un 1% que realmente vale la pena. Si lo sitúas en el contexto actual, en que todo es bastante cutre, no creo que sea diferente de cualquier manifestación artística. Todo se hace por dinero y sólo unos pocos, como John Stagliano o Rocco Siffredi, han convertido el porno en una forma de arte”.


Legs McNeil, Peter Pavia y Jennifer Osborne. Foto: Justin Makler.
McNeil abordó la tarea que supone confeccionar un libro como El otro Hollywood sabiendo el terreno que pisaba. Años atrás, había utilizado el mismo método en Por favor, mátame: La historia oral del punk (Discos Crudos, 2008), escrito junto a su novia, Gillian McCain. “Fue un trabajo duro y complicado. Cuando lo estaba haciendo, nadie más pensó que fuera una buena idea. Y mucha gente que no tenía ni idea me dijo que era un esfuerzo inútil, porque los punks no leen. Quince años después de su publicación, el libro sigue vendiéndose en todo el mundo. Pero bueno, fue lo mismo que me dijeron sobre el porno, y lo hice de todos modos. No tenía que pedir permiso a nadie”.
En ambos casos era la persona idónea para afrontar una tarea de tal magnitud. A mediados de la década de los setenta, en Nueva York, McNeil había sido el fundador, junto al ilustrador John Holmstrom (busquen su firma en las portadas de los discos de Ramones Rocket To Russia y Road To Ruin) de un fanzine denominado Punk, un término que terminaría englobando el movimiento musical surgido en torno a los clubs CBGB y Max’s Kansas City. “Fue una idea estúpida. No había revistas sobre los nuevos grupos porque no le interesaban a nadie. Por aquel entonces, se llamaba punks a los presidiarios que eran sodomizados por otros convictos, y a los grupos no les gustaba el término, porque carecía de atractivo comercial”.
En cuanto a su relación personal con el porno, McNeil figura como guionista de Public Affairs (Tony English, 1998) y Una madura insaciable (Still Insatiable, Veronica Hart, 1999). “Era divertido escribir los guiones. Sólo tenía que poner en el papel mis fantasías para que las hicieran otros. Quien me introdujo en ese mundo fue Jane Hamilton, que solía actuar en los años setenta y primeros ochenta bajo el seudónimo de Veronica Hart. Yo no quería abordar el porno como periodista, sino como uno más del gremio, porque sabía que todo el mundo estaba harto de los tipos que se dedican a husmear para hablar de sus aspectos más sórdidos. Eso no me interesaba”.


Joey Ramone y un joven Legs McNeil. Foto: Tom Hearn.
También existía un proyecto para llevar al cine Por favor, mátame, que habría dirigido Mary Harron (I Shot Andy Warhol, American Psycho), quien también vivió en primera persona los turbulentos años de esplendor de la escena rock del Bowery. “Se canceló. Nunca llegamos a ver el contrato. Que les jodan. Es un asunto desagradable. No volveré a escribir un guión para la gran industria en toda mi vida”.
Cuando mira hacia atrás, Legs McNeil no siente nostalgia. “Añoro a los amigos que han muerto, que son la mayoría, pero no echo de menos aquella época, porque entonces estábamos todos en la ruina, nadie tenía un duro. Era todo muy cutre, vivíamos como vagabundos, aunque ahora parece que fuéramos creadores de tendencias. Lástima que tanta gente ya no esté entre nosotros. Cuando me puse a trabajar en El otro Hollywood, mi editor me dijo que no sería un best-seller, pero que nunca dejaría de venderse. Y creo que tenía razón. Acaba de morir Marilyn Chambers, y mucha otra gente que aparece en el libro también ha fallecido, así que, en mi opinión, cada vez es un texto más valioso. Pasa lo mismo con el rock, y esa es la parte triste de hacer este tipo de libros: he visto morir a mucha gente de la escena punk y del mundo del porno de los setenta a los que consideraba mis amigos”.
Eduardo Guillot


Marilyn Chambers.
Y ADEMÁS, EN EL QUIOSCO...
Este mes, entrevista también con Mick Mars en el número 429 de Popular 1. Emilio R. Cascajosa define El otro Hollywood como «el tocho con el que el señor Legs McNeil cumplió su objetivo de dar voz a la industria del cine X con una concienzuda maniobra de periodismo activo; un estuario de casi setecientas páginas donde desembocan ríos de flujos corporales, drogas y sueños truncados» en su reseña para Ruta 66. Y en el último Mondo Sonoro, Joan S. Luna resume Los trapos sucios de la siguiente manera: «Si aún existe quien considera a las bandas de sleazy angelino de los ochenta una panda de maricas, está claro que es porque nunca se ha atrevido a leer Los trapos sucios, sin duda uno de los libros indispensables para adentrarse en un auténtico universo de "sexo, drogas y rock'n'roll". De todo, encontrarán aquí, en grandes cantidades y bien revuelto, resumiendo un estilo de vida realmente salvaje». Más al grano, imposible.

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martes 16 de junio de 2009

Raise Your Hands To Rock


El próximo sábado 20 de junio, en el marco del festival Kobetasonik de Bilbao, Mötley Crüe presentará en directo, por primera y única vez en España, su último disco: Saints of Los Angeles, basado en las vivencias recogidas en su libro Los trapos sucios, del que esta misma semana ponemos a la venta la segunda edición, coincidiendo con el evento.

Además de en los puntos de venta habituales (FNAC, Casa del Libro, librerías recomendadas) y, como siempre, a través de la web de Es Pop, este fin de semana podrás comprar también tu ejemplar de Los trapos sucios en el stand de merchandising oficial del Kobetasonik y en el stand de la organización en el Día de la Música de Madrid (21 de junio, Matadero de Madrid). Mientras tanto, siguen llegando las reseñas:

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martes 9 de junio de 2009

El otro Hollywood en Dirigido


El escritor Hunter S. Thompson flanqueado por los hermanos Mitchell, productores de cine porno y directores de la seminal Tras la puerta verde.
Este mes ha aparecido publicada en la revista Dirigido una excelente crítica de El otro Hollywood. La transcribo aquí no sólo por lo sumamente elogiosa, sino sobre todo porque hace hincapié en dos elementos que me parecen fundamentales y que hasta ahora no había visto comentados por ningún reseñista. Uno, la enorme dificultad técnica y el esfuerzo descomunal que implica realizar un libro de estas características. Dos, que a través del retrato de una pequeña comunidad los autores han acabado haciendo una excelente radiografía de toda una cultura y una época.

El otro Hollywood. Una historia oral y sin censurar de la industria del cine porno
Sin duda alguna, estamos ante uno de los mejores libros de cine publicados en nuestro país en mucho tiempo. No sólo porque El otro Hollywood sea un clásico desde su aparición en Estados Unidos en 2005, sino por el rigor, interés y profundidad con que trata el nacimiento y declive -cualitativamente hablando- del cine porno norteamericano (1950-1995). Un espacio cinematográfico, huelga decirlo, frecuentado en demasía por fetichistas, onanistas y freaks de todo pelaje y condición, que emborronan páginas de libros y fanzines sin verdaderos conocimientos fílmicos sobre el tema, carentes de una perspectiva artística, psicológica, ética, lúdica, de la pornografía como forma válida de cine.
El principal mérito de El otro Hollywood radica en que sus autores, Legs McNeil & Jennifer Osborne (y Peter Pavia), han cedido todo el protagonismo a aquellos hombres y mujeres que hicieron posible la industria del cine pornográfico USA. Este es un texto compuesto, como si de un inmenso puzzle se tratara, de cientos de declaraciones breves, ordenadas cronológica y casi dramáticamente, sobre las vivencias, sentimientos y reflexiones de actrices, actores, productores, directores, mánagers, policías, periodistas, pornógrafos, espectadores, críticos, historiadores y políticos, declaraciones a veces apostilladas por recortes de prensa, informes policiales o los datos de una autopsia (¡). Sexo (of course), dinero, drogas, belleza, gama, violencia, Mafia, sida, crimen, traición, libertad y represión son los temas que articulan el testimonio de personajes como Linda Lovelace, Chuck Traynor, Harry Reems, Marilyn Chambers, Ron Jeremy, Ginger Lynn, Tom Byron, Sharon Mitchell, Tim Connelly o Traci Lords, entre muchos otros, quienes en ningún instante disfrazan sus puntos de vista sobre la industria y sus integrantes, sus simpatías y odios.
Trabajar con fuentes orales no es nada fácil, entre otros motivos porque su utilización supone un enorme trabajo previo de investigación, al compararlos con otras fuentes escritas, y más tarde, un colosal esfuerzo de estructuración, sin olvidar el problema que plantean la confiabilidad y la representatividad de los testimonios orales, relacionados con el concepto de la saturación retórica. En este sentido, Legs McNeil & Jennifer Osborne (y Peter Pavia), con su método ensayístico-discursivo, han conseguido realzar la importancia de un testimonio oral, el cual reposa en su no correspondencia con los hechos establecidos, sino más bien en su discrepancia con los mismos, resaltando el modo en que los actos y los modelos de conducta son experimentados y retenidos en la memoria. En este sentido, son historias que sirven para definir comunidades e individuos y los contextos donde adquieren significado.
Excelentemente editado y traducido (por Óscar Palmer Yáñez) El otro Hollywood se erige como un testimonio dinámico, veraz y tremendamente revelador de toda una época, de toda una visión del cine, de toda una industria, vacío de tonos moralizadores y/o pseudocientíficos, eruditos y/o exaltados. Porque, como prueba el libro de McNeil & Osborne (y Pavia), el cine pornográfico también es cine y, mal que le pese a muchos -eso queda bien claro en sus páginas-, ha contribuido a modificar, para bien y para mal, los hábitos sexuales del mundo occidental, más allá de clichés y leyendas negras.
Antonio José Navarro - Dirigido nº 390 (junio 2009)
Pincha aquí para ver la reseña tal y como ha aparecido en la revista.


Izquierda: Ron Jeremy. Derecha: Savannah.

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martes 26 de mayo de 2009

Doblemente imprescindible

Siguen llegando poco a poco las reseñas de El otro Hollywood. Estas dos que subo hoy han aparecido recientemente en las revistas Freek y Go, y ambas coinciden en calificar el libro de Legs McNeil y Jennifer Osborne con el mismo adjetivo: imprescindible. Y está mal que lo diga yo, pero... estoy de acuerdo. Ya sé que me pongo un poco pesado repitiéndolo una y otra vez, pero es que me da la impresión de que todavía hay muchos lectores que no acaban de animarse a acercarse a él únicamente por la temática, cuando el libro habla de muchas otras cosas al margen de lo estrictamente pornográfico, como el precio de la fama, la corrupción institucional, la evolución de la contracultura estadounidense, los intríngulis de la mafia y el FBI, y... bueno, no sigo, que ya me estoy repitiendo otra vez. Aquí están las reseñas:



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sábado 9 de mayo de 2009

Hollywood Delux


Reseña de El otro Hollywood, aparecida en el nº 273 de Rockdelux.

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viernes 17 de abril de 2009

Lo mejor del libro es la foto

Siempre hace ilusión que alguien te diga que le ha gustado el libro que has editado, porque, leches, para eso lo haces (entre otras cosas). Pero si que te lo digan hace ilusión, más ilusión hace aún que lo dibujen. Y eso es lo que ha hecho esta mañana Manel Fontdevila en su blog del diario Público:


¿Qué más puedo decir aparte de "Muchas gracias, Manel"? Si acaso, que la foto a la que se refiere es a ésta y que, efectivamente, es lo mejor del libro. Y bueno, ya que estoy, después de la alegría que me ha dado Manel, aprovecho para enlazar un par de artículos más que han ido apareciendo en la web sobre los libros de Es Pop:

Una reseña de El otro Hollywood que hicieron en febrero en Banda Deseñada y que se me pasó enlazar la última vez.
Una reseña de Los trapos sucios en Llegir en cas d'incendi.
Otra reseña de Los trapos sucios en Metal Trip.
Y por último una entrevista que me ha hecho Javier Patón para Metronome en la que tampoco es que diga nada demasiado nuevo, porque me repito más que el ajo, pero que ahí está.

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miércoles 4 de marzo de 2009

El ojo público

Parece que algunos medios empiezan a interesarse por Es Pop Ediciones. Ayer salió publicada en El Mundo de Baleares una entrevista que me hizo Laura Jurado a propósito del lanzamiento de nuestros dos primeros títulos y esta misma semana también se ha distribuido el número de marzo del periódico La Gran Ilusión, de distribución gratuita en los cines Renoir, en el que aparece otra entrevista que me hizo hace unos días Paco Mateo. Esta última me complace particularmente porque está enteramente dedicada a hablar de El otro Hollywood, el libro de Legs McNeil, Jennifer Osborne y Peter Pavia que repasa cincuenta años de historia de la industria del cine porno. Y digo que me complace particularmente porque, si bien Los trapos sucios era ya un libro bastante conocido entre su público potencial, a El otro Hollywood, por su temática, le viene bien cualquier empujoncito que contribuya a disipar posibles prejuicios o ideas preconcebidas acerca de su contenido. Por una parte me da un poco de pudor colgar ambas entrevistas aquí, pero por otra, qué caray, una vez hechas, cuanto más se lean mejor. Y eso, además, me permite tener una excusa para volver a mencionar los títulos de ambos libros varias veces más; a ver si así vamos multiplicando las referencias en Google, oiga.


Para ver las entrevistas a tamaño legible, pincha sobre las imágenes. Por cierto, que la foto con la que han ilustrado la entrevista en El Mundo ya tiene un par de añitos. Soy yo en el plató de Smonka!, el programa concurso de Paramount Comedy, junto a mi antigua lavadora, la cual doné para que sirviera de atrezo en el programa. ¡Una pena que mi única aportación al "universo chanante" fuera meramente física!

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miércoles 18 de febrero de 2009

Sexo implícito

Como ya comenté en la entrada dedicada al proceso de diseño de la portada de Los trapos sucios, mi primer impulso es respetar las portadas originales cuando son oportunas y existe la posibilidad de reproducirlas, pero en el caso de El otro Hollywood, una historia oral y sin censurar de la industria del cine porno, nos dimos de bruces con el mismo problema que con el libro de Mötley Crüe: el estudio de diseño propietario de la imagen original parece haber desaparecido y no hubo manera de hacerse con los derechos. Así pues, de vuelta al tablero.

En este caso, el concepto principal de la portada se le ocurrió a Manuel Bartual cuando todavía el libro no estaba ni terminado de traducir. Si en la edición norteamericana habían elegido poner el énfasis en el contraste entre el Hollywood tradicional y el erótico, combinando la imagen de la fachada de un cine con una foto de Marilyn Chambers sobre un glamuroso fondo de focos y edificios, nosotros optamos por ir directamente al grano y mostrar directamente una escena sacada de una película porno, recortada de tal manera que el acto en sí quedara implícito pero aun así resultara evidente.


Izquierda: portada original de Bau Design para la edición norteamericana.
Derecha: primer boceto de Manuel Bartual. Pincha para ver en grande.
La idea de Manuel me entusiasmó de inmediato, pero había un par de detalles que no me acaban de convencer, principalmente la utilización de las tres bandas negras para el texto y la elección de unos colores tan "punk", de modo que le envié un contra-boceto, uniendo todo el texto en el bloque central, cambiando el amarillo por el naranja y acercando un poco más el plano al rostro de ambos actores. Y así quedó la cosa durante lo mínimo medio año, a la espera de que yo acabara de traducir el libro y llegara el momento de ponerse a trabajar de verdad en la realización. Entre medias, quedaba la ardua tarea (ejem) de revisarse decenas y decenas de películas porno en busca de una escena apropiada (las imágenes utilizadas para los bocetos habían salido de una captura de pantalla hecha a vuelapluma).
Sin embargo, cuando ya parecía que lo teníamos todo claro, revisando un libro de viejos carteles de cine que tenía en casa, se me ocurrió que a lo mejor podía ser interesante utilizar el mismo concepto de Manuel pero aplicándolo a imágenes del Hollywood clásico, con el objetivo de, en cierto modo, subvertirlas con la intención de subrayar esa dicotomía, tan bien tratada en el libro, entre la industria cinematográfica "legítima" y la del porno, que no sólo no están tan separadas como en un principio podría parecer sino que en muchos casos se solapan. Así que rápidamente preparé este otro boceto que podéis ver aquí abajo a la derecha.


Izquierda: mi contra-boceto de respuesta a la primera propuesta de Manuel. Derecha: un intento por darle a las imágenes del Hollywood clásico un tratamiento erotizante. Pincha para ver en grande.
A Manuel le gustó mucho la idea, pero me sugirió que buscara otras imágenes en las que los rostros tuvieran unas dimensiones más similares, porque de otro modo la portada quedaba un poco descompensada. Esto presentaba una dificultad añadida, ya que por necesidades legales debíamos atenernos a imágenes pertenecientes a películas de los años veinte actualmente en dominio público. En cualquier caso, encontré otra que, con un par de mínimos retoques, se adaptaba perfectamente a lo que necesitábamos. El resultado final, lo podéis ver abajo a la izquierda, ya con las tipografías definitivas, tal y como habría quedado si hubiera llegado a publicarse. Mientras tanto, Manuel, que seguía trabajando en la otra versión de la portada, decidió prescindir del tratamiento original y sustituyó las tramas que había aplicado en un primer lugar por un fondo de manchas y churretones que, una vez superpuesto a las imágenes elegidas, le daba a la portada un aire a película pringosilla de los setenta realmente apropiado. A mí me gustó tanto que, en algún que otro momento de actividad febril, llegué incluso a plantearme seriamente prescindir de cualquier tipo de imágenes para utilizar como portada únicamente los bloques de color salpicados de manchas, tal y como podéis ver abajo a la derecha. De hecho, no estoy seguro de que para este libro hubiera sido la elección correcta, pero sí que estoy convencido de que quedaría de maravilla como portada de algún título de narrativa contemporánea (como la que hizo Frank Miller para el Gravity's Rainbow de Thomas Pynchon, aunque ésta yo se la pondría más bien, así a bote pronto, a Las partículas elementales de Houllebecq).


Izquierda: versión definitiva de la portada más "clásica". Derecha: sexo conceptual.
Pincha para ver en grande.
Finalmente, nos encontramos con que teníamos dos portadas y que las dos nos gustaban mucho. Los amigos a los que se las mostramos se declararon igualmente divididos. Por un lado, estaba la elegancia y la sugerencia de una frente a la contundencia y la claridad de la otra. En última instancia (y debo reconocer que también debido a algo de cobardía por mi parte) nos quedamos con la fotográfica, ya que nos parecía que era la más segura, la que mejor describía el tipo de material que iba a encontrar el lector dentro del libro; no queríamos que nadie fuera a pensar que se trataba de un cúmulo de anécdotas acerca de las costumbres sexuales de los actores del Hollywood clásico u otra especie de Hollywood Babilonia, ni que el público objetivo de la obra (si es que realmente existe eso) pudiera pasar de largo ante una portada que no hiciera referencia directa al porno. Todavía hoy me sigo cuestionando si hicimos bien y sigo fantaseando con que el libro llegue a venderse lo suficientemente bien como para hacer una segunda edición con la otra portada. Así al menos me ahorraré tener que elegir; podré quedarme con las dos. ¡Ah! La definitiva, por si no la habéis visto, es ésta:

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lunes 2 de febrero de 2009

Los sucios y los guarros


Los Mötley celebrando la victoria de Nadal en el Open de Australia. Foto: Neil Zlozower

Como quizá hayáis visto ya en la columna de al lado, Es Pop Ediciones se estrena con dos títulos a priori bastante jugosos. El primero de ellos, Los trapos sucios (The Dirt en el original), es la autobiografía de Mötley Crüe, un grupo al que, debo reconocer, nunca había seguido con demasiado entusiasmo, al margen de conocerme un par de canciones prácticamente inevitables para cualquier roquero de mi generación, como "Shout at the Devil" o "Kickstart My Heart". Sin embargo, después de haber traducido sus andanzas, me han convertido en fan de por vida. Y esto no lo digo sólo para vender (que también) sino para aclarar que no hace falta ser admirador del grupo, ni tan siquiera haberles oído jamás, para disfrutar de un libro ampliamente considerado como uno de los textos básicos de la historia del rock. No os voy a engañar, también hay quien considera Los trapos sucios una cumbre del mal gusto, pero supongo que si, como a mí, os interesa indagar en la trastienda y las alcantarillas del rock and roll, la promesa de un relato repleto de excesos, salvajadas e inevitable decadencia no hará sino estimular aún más vuestro apetito. En cualquier caso, no pretendo que os fiéis de mi palabra (al menos no todavía) así que lo mejor será dejaros este enlace en el que podréis descargaros un adelanto con las 23 primeras páginas del libro en pdf. Si os gustan, no dudéis que os encantará el resto. Si os parecen excesivas, será mejor que no sigáis leyendo porque, creedme, la cosa va a más.

John Holmes quiere enseñarte una cosa. Foto: Adult Video News

El segundo libro de Es Pop Ediciones también tiene sus momentos escabrosos, pero no se queda sólo en eso, abarcando la vida de tantos personajes y barajando tantos sucesos, acontecidos durante un período de más de cuatro décadas, que bien podríamos considerarlo, y no exagero, un Vidas cruzadas del periodismo o un equivalente pop de Elegidos para la gloria, sólo que lo que montan en este caso los "elegidos y elegidas" no es precisamente el Apolo. Estoy hablando de El otro Hollywood, una historia oral y sin censurar de la industria del cine porno. Los que hayan leído Por favor mátame, la historia oral del punk, ya conocerán el enfoque de su autor, Legs McNeil, consistente en entrevistar a cientos de personas para luego construir una narración alternando y contraponiendo las declaraciones de unos y otros. En este caso, McNeil y sus coautores, Jennifer Osborne y Peter Pavia, recrean la historia del cine porno, desde las primeras películas "picantes" de los años cincuenta hasta el complejo multimillonario en el que se ha convertido hoy en día, a través de las voces no sólo de actores, actrices, productores y directores de la industria sino también de aquellos fiscales y agentes del FBI que les persiguieron, todo ello aderezado por perlas ocasionales tanto de simpatizantes como detractores. En resumen, una visión global, compleja y muy completa de un mundo que, os guste o no como producto, forma parte de nuestras vidas de una manera u otra. Una vez más, creo que lo mejor será no extenderse demasiado y dejaros a cambio este otro link con dos capítulos completos de muestra para que les echéis un vistazo y os forméis vuestra propia opinión. Espero que os gusten.

Mötley Crüe, lavando los trapos sucios. Foto: Mick Rock

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