Cultura Impopular

El blog de Espop Ediciones

Domingo 23 de agosto de 2009

Una historia oral de los cómics Marvel


Es una de esas ideas tan de cajón y tan sumamente brillantes que extraña que a nadie se le hubiera ocurrido con anterioridad. Más sorprendente aún resulta que finalmente haya visto la luz del día en las páginas de la revista Maxim, por mucho que haya sido de una manera breve y modesta, tan solo seis páginas. El artículo, firmado por Sean T. Collins e ilustrado por John Romita Jr., aparece en el número de septiembre de la edición norteamericana (con Milla Jovovich en la portada) y efectúa un rápido recorrido por la historia de Marvel, entrelazando las declaraciones de un puñado de autores vinculados a la editorial. Como dice Legs McNeil, coautor de dos de mis historias orales favoritas (Por favor mátame y, por supuesto, El otro Hollywood; la tercera, por si alguien se lo pregunta, es Edie, la historia de Edie Sedgwick y la Factoría Warhol recopilada por Jean Stein y George Plimpton), a la hora de preparar una historia oral uno necesita dos cosas: limitarse a un periodo cerrado y contar con un núcleo de personas que hayan estado metidas en el meollo de tal manera que se conozcan bien unas a otras. Ahora que se cumplen los setenta años de existencia de “la casa de las ideas”, ¿qué mejor homenaje para todos aquellos hombres y mujeres que la levantaron que un libro contando la historia con sus propias palabras? Evidentemente, la propia Marvel jamás podría publicar algo parecido, porque a la que los autores empiecen a hablar con sinceridad quedaría muy mal parada (como cualquier otra gran empresa, por otra parte). Pero sería sin duda un libro fascinante y, como las mejores historias orales, un buen retrato no sólo de una editorial en concreto sino de un oficio, de un momento en la historia; una radiografía cultural, en resumen, verdaderamente interesante. Algo que también deberíamos hacer aquí en España, ya fuera centrado en la escuela Bruguera o, quizá, en los años de la transición, vinculando el cómic a su entorno como un elemento más del engranaje social, como algo vivo que resuena en el colectivo y que se retroalimenta del mismo. Lógicamente, sería un currazo, un proyecto casi demencial teniendo en cuenta las condiciones de nuestro mercado (McNeil tardó siete años en completar El Otro Hollywood, con la ayuda de dos colaboradores), pero hay que pensar que cada día que pasa es un día más que nos acercamos a la imposibilidad total de abordarlo. En el caso de Marvel, podemos ir leyendo al menos este pequeño “avance” que da buena idea de lo que podría dar de sí el tema. Éste es el enlace a The Amazing! Incredible! Uncanny Oral History of Marvel Comics tal y como aparece en la web de Maxim, y a continuación os dejo traducidos un par de fragmentos de los que más me han llamado la atención.

LOS SESENTA
Jim Steranko (autor, Nick Furia, agente de SHIELD): Marvel estaba en una dimensión diferente a la de DC. La una tenía una ideología atrevida; la otra era pragmática y elitista. Una era embriagante; la otra, agotadora.
Gary Groth (editor de The Comics Journal): Kirby dibujaba edificios y piedras y calles que parecían reales, mientras que los mismos paisajes en DC parecían hechos de contrachapado. Sus escenas de peleas eran sucias y brutales, la gente parecía estar machacándose a golpes de verdad.
Chris Claremont (guionista, X-Men): La teoría de DC era que su publico tenía un ciclo de tres años. El concepto revolucionario de Stan fue: ¿por qué no seguir avanzando más allá?
John Romita Jr. (dibujante, X-Men, Daredevil): Mi padre trabajaba para DC y me traía tebeos de Superman. Me resultaban infantiles hasta a mí… ¡que era un niño! Pero entonces empezó a trabajar en Daredevil, y me explicaba: “Es ciego”. Y yo: “¿Es ciego? ¡Lo tienen rodeado! ¿Cómo va a escapar de esta?”. Me quedé enganchado.
Walt Simonson (autor, Thor): Estaba en la universidad y escribí a Marvel solicitándoles un ejemplar de Journey Into Mystery #122. Un día me llegó una carta con el tebeo y una tarjeta que decía: “No podíamos fallarte. Que disfrutes del cómic… de parte de Stan y la pandilla”. Me quedé turulato.
Herb Trimpe (dibujante, The Incredible Hulk): Las oficinas eran un sitio relajado, ni tarjetas, ni identificativos, ni cerraduras… Cualquiera podía entrar tranquilamente. A veces se acercaban fans y si uno no estaba demasiado ocupado les hacía una visita guiada.
Stan Lee: Al cabo de un tiempo Jack [Kirby] y Steve [Ditko] pasaron a crear los argumentos. Puede que yo estuviera escribiendo una historia de La Patrulla X para Jack cuando Steve decía: “Necesito la siguiente historia de Spider-Man”. No podía tenerle parado sin hacer nada, de modo que le decía: “Steve, no tengo el guión, pero qué te parece si presentamos un villano llamado El Buitre, que haga esto y lo de más allá, y luego Spidey le vence de tal manera. Dibújalo como quieras”. Jack y Steve tenían una imaginación portentosa, yo me limitaba a hacer que todo encajara luego con los diálogos. Les adoraba. Lo sentí mucho cuando dejaron la empresa. “Sentirlo mucho” es quedarse corto. Sinceramente, no sé seguro qué demonios pasó para que Jack lo dejara. Yo era el rostro de la compañía y supongo que debió pensar: “Jo, estamos haciendo todo esto juntos y a él le dan mucho más crédito”. Con Steve, una vez más, sólo puedo suponer, nunca me dijo por qué se marchó. Se lo pregunté una vez y me contestó: “¡Deberías saberlo!”.
Roy Thomas (guionista, Conan): Al cabo de un par de años en DC, Jack quería regresar, pero sabía que había quemado un par de puentes. Stan no estaba demasiado contento con el personaje de Funky Flashman, que Jack había creado para DC basándose en él. Jack decía: “Sólo era una broma”. No era sólo una broma.

LOS OCHENTA
Jim Shooter (editor jefe, 1978-1987: Cuando yo me hice cargo, aquello era un desastre.
Marv Wolfman (editor jefe, 1975-1976): Jim echó a perder las cosas para un montón de gente, y muchos nos fuimos después de aquello.
Walt Simonson: Pero la muerte de Fénix fue lo que catapultó a La Patrulla X a la estratosfera.
Jim Shooter: Todo el mundo ha leído que fui yo quien exigió que mataran a Fénix. Nadie ha leído cómo un par de meses más tarde Claremont le compró un avión a su madre con todo el dinero que había ganado. Cuando editaba los guiones de Chris, tenía que decirle cosas como: “No puedes sacar al profesor disfrazado de travestido aficionado al bondage”. La editora se lo decía a Chris y él se cabreaba cantidad.
Tom DeFalco (editor jefe, 1987–1994): Shooter conseguía que los trenes salieran a tiempo. Tuvo muchas buenas ideas y reunió un equipo tremendo.
Jim Shooter: Inventamos el mega-crossover, metimos a todos los buenos y a todos los malos en una misma serie. Decían: “Los fans treintañeros lo odian”. ¿Y a mí qué? Lo importante son los críos. A día de hoy todavía hay gente que me culpa por todo tipo de cosas. El problema con Kirby… ¿Acaso era yo quien decidía? Era la junta de directivos, los abogados, inversores.
Gary Groth: Recuerdo un momento particularmente grotesco en una conferencia a favor de Kirby en San Diego, durante la cual Shooter se lió a gritos con la esposa de Kirby, Roz. Fue increíble.
Tom Brevoort (editor ejecutivo, 2007–presente): En Marvel había cantidad de enemigos irreconciliables que se cruzaban de acera para no tener que coincidir en la calle, que en lo único en lo que se mostraban de acuerdo era en su opinión sobre Jim. Produjo algunos buenos tebeos, pero lo que se decía era que estaba volviendo loco a todo el mundo.
Jim Shooter: La junta directiva sacó la empresa a la bolsa y luego intentó venderla de inmediato. A mí me pareció que lo que pretendían era estafar a los accionistas. Tuvieron que librarse de mí. Pero tuvimos una miniedad de oro.

LOS NOVENTA
Todd McFarlane (autor, Spider-Man): Aquello sí que fueron buenos tiempos, en serio. La buena vida.
Tom Brevoort: Todo el mundo tenía cuentas para gastos. Las fiestas navideñas pasaron a ser completamente decadentes, el hotel en la Grand Central Station, enormes esculturas de hielo de Spider-Man, DJs locos en una sala de control como la del Profesor X. Fue un espectáculo de un exceso demencial.
Chris Claremont: Hubo un cambio de régimen, un cambio de actitudes. Ciertas personas pensaban que La Patrulla X necesitaba renovarse. No soy la persona indicada a quien preguntarle.
Jim Lee (dibujante, X-Men): Chris Claremont tenía un punto de vista diferente al de los ejecutivos respecto al futuro de La Patrulla X. Ganó la empresa. Aprendí que lo único que haces es alquilar durante una temporada el uso de unos personajes que no son tuyos… a pesar de que seas tú el que les das vida literalmente un mes tras otro.
Todd McFarlane: Batí un récord de ventas y de repente pasaron a pensar que mis historias eran demasiado siniestras. Y yo: “¡Pero si estoy vendiendo más tebeos que cualquier otro autor en Norteamérica! ¿A qué viene esta conversación?”.
Joe Quesada (editor jefe, 2000–presente): Marvel era el sitio al que ibas a ganar dinero. Pero si querías que te tratasen como a un artista y un ser humano, no trabajabas con ellos.
Tom DeFalco: Marvel tenía un genio que decidió que si teníamos 120 títulos y los reducíamos a la mitad, los 60 restantes venderían el doble. Me reí en su cara.
Bill Jemas (director ejecutivo, 2000–2004): Los tebeos de Marvel eran prácticamente ininteligibles. Cada nueva historia estaba relacionada con 40 años de continuidad. Resultaba tan difícil aprenderse todo aquello que era prácticamente imposible venderles tebeos a los críos.
Tom Brevoort: La empresa de [Ron] Perelman [propietario de Revlon que compró Marvel en 1989] utilizó las acciones de Marvel para comprarlo todo [jugueteras, distribuidoras, fábricas de cromos]. Cuando el mercado entró en crisis, de repente aparecieron un montón de deudas que no tenían nada que ver con Marvel.
Tom DeFalco: Como sólo aumentamos un 7% y no alcanzamos un incremento de dobles dígitos, que era lo habitual, me despidieron. Un año más tarde estaban en bancarrota.
Tom Brevoort: Las oficinas quedaron vacías, como una ciudad fantasma. Dirigieron aquello con mucha arrogancia y cortedad de miras. Pero creo que Perelman personalmente salió de aquello con un capital de 800 millones de dólares, así que para él fue una cortedad de miras de lo más provechosa.
Stan Lee: ¿Cuál es la parte “que te corresponde”? Todo el mundo piensa que merece más de lo que ha recibido.
Len Wein (guionista, cocreador de Lobezno): No he visto ni un centavo por parte de Marvel, ni siquiera tengo un crédito en la película de Lobezno. Hugh Jackman es un tipo adorable, y en el estreno le dijo al público que le debía su carrera a mí y me sacó saludar. Fue muy gratificante y agradable. Habría preferido un cheque.

Sigue leyendo The Oral History of Marvel Comics.
Actualización: más fragmentos traducidos en Es muy de cómic.

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Domingo 5 de julio de 2009

Superhéroes de barrio


Science Not Fiction es un blog que me tiene completamente enganchado. Está escrito por varios colaboradores de la revista Discover y es una mina de información para aquellos aficionados a la ciencia que, como yo, prácticamente han aprendido más sobre el tema consumiendo cultura popular que estudiando en firme. Por desgracia, el problema de una educación tan informal es acabar confundiendo las churras con las merinas y no sabiendo realmente qué es ciencia y qué es ficción. Precisamente para dirimir cuáles de esas imaginativas ocurrencias que nos maravillan en películas, series, novelas y tebeos tienen una auténtica base científica, y para explicar didácticamente en qué consiste dicha base, está Science Not Fiction. ¿Que en un episodio de Galáctica reparan la nave con una especie de metal biológico creado por los cylones? En SNF se escriben un artículo sobre avances reales en la creación de sustancias autorreparables. ¿Que en Dollhouse le implantan a Eliza Dushku un aparato en el cerebro para poder ver en una pantalla lo que ella está viendo a través de sus ojos? Resulta que el experimento ya se ha hecho con gatos (y con éxito moderado, por cierto). ¿Que en Terminator: Las Crónicas de Sarah Connor aparece un robot de metal líquido? Te ponen al día con los últimos experimentos en materia multiforme y programable. Francamente, ahora mismo no se me ocurre otro blog en el que leer párrafos tan fascinantes y a la vez delirantes como el siguiente, extraído de la entrada Creando superhéroes:

«Ya que toda la vida en la Tierra utiliza el mismo código genético, en teoría cualquier cosa que encontremos en la naturaleza es susceptible de ser asimilada. Por ejemplo, las células sanguíneas de los cocodrilos contienen un tipo de hemoglobina que oxigena el cuerpo con tal eficiencia que el cocodrilo puede permanecer bajo el agua una hora sin tener que salir a respirar. Un equipo de investigadores ha sido capaz de alterar el ADN responsable de producir la hemoglobina humana para que incorpore algunas de las instrucciones genéticas halladas en la de los cocodrilos, creando de esta manera una hemoglobina humana más eficiente. Dicha hemoglobina superhumana sólo se produce actualmente mediante bacterias en cubas y está pensada para aplicaciones médicas, pero en principio podría adaptarse a seres humanos para que la asimilaran, dándoles poderes parecidos a los de Aquaman».

Y ya que hablamos de superhéroes, aquí os dejo traducido el artículo más reciente aparecido en Science Not Fiction (escrito por Eric Wolff y centrado en parte en uno de mis personajes favoritos de la Marvel) que ha sido el que me ha recordado que les debía una entrada. Pinchad aquí si queréis leer la versión en inglés y no dejéis de revisar sus archivos. Encontraréis cantidad de ejemplos tanto o más curiosos que éste.


Superpoderes incorporados: Ecolocalización entre humanos
Todos sabemos que para obtener superpoderes hace falta un gen mutante, un origen alienígena o un objeto mágico, generalmente acompañados de una cataclísmica desgracia familiar que sirva de motivación. Matt Murdock, más conocido como Daredevil, perdió la vista en un accidente con un camión que transportaba sustancias radioactivas. El accidente incrementó sus otros sentidos, lo que le permite “ver” sirviéndose de una especie de radar que detecta con su súper oído. ¿Pero sabéis qué? Para ver con el oído no necesitamos radar, ni supersentidos, ni siquiera una muerte en la familia. Es algo que podemos hacer todos los seres humanos normales y corrientes.
¿Cómo, os preguntaréis? Prácticamente igual que lo hace Daredevil (o los murciélagos y los delfines): haciendo rebotar el sonido contra nuestro entorno y prestando atención a los ecos. Los ciegos ya hacen algo parecido a esto de una manera instintiva, que generalmente describen diciendo que son capaces de “percibir” un obstáculo cercano, como una pared o una puerta. Lo que están haciendo en realidad es escuchar el modo en el que cambia el ruido de sus pisadas a medida que se aproximan a dicho obstáculo. Un estudio reciente dirigido por el investigador español Juan Antonio Martínez en la Universidad de Alcalá de Henares puso a prueba una serie de sonidos y técnicas diseñadas para enseñar a la gente a usar la ecolocalización para sus propios fines. El sonido más efectivo que podemos producir, según han descubierto, es un chasquido con la lengua.

“El sonido casi ideal es el ‘clic palatal’, un chasquido que se origina poniendo la punta de la lengua en el velo del paladar, justo detrás de los dientes, y realizando un movimiento rápido hacia atrás, aunque es frecuente hacerlo erróneamente hacia abajo”, dijo Martínez en un comunicado de prensa.
Los seres humanos normales, carentes de supersentidos como nosotros, debemos recurrir a la fuerza de voluntad y a la insistencia para poder llegar a ecolocalizar con efectividad. Martinez dice que sus estudiantes necesitaron dos horas al día durante dos semanas para aprender a detectar cuándo tenían un objeto delante de ellos y un par de semanas más para ser capaces de identificar formas como árboles o aceras. Un estudio del año 2000 reveló que un individuo que escuche en movimiento puede aprovechar el efecto Doppler para localizar los objetos con mayor efectividad.
Por otra parte, aquél que tiene un motivo poderoso para aprender a ecolocalizar puede llegar a hacerlo con sorprendente virtuosismo. Ben Underwood, que falleció el mes pasado, perdió la visión a los dos años a causa de un cáncer. Aprendió a patinar y a jugar al futbolín guiándose únicamente por sonidos y ecolocalización (el vídeo es realmente asombroso). Paseaba por la calle proyectando precisamente el tipo de clics recomendados por Martínez y era capaz de distinguir los coches aparcados, de las tomas de agua para los bomberos de los contendores de la basura.
¡Así que todavía hay esperanza para aquellos de nosotros que aún no hemos conseguido ser mordidos por un perrillo radiactivo ni provenimos de un lejano asteroide en órbita alrededor de un sol morado! Ver con los ojos cerrados es un superpoder bien chulo que todos podemos llegar a tener… con mucha práctica.

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