Cultura Impopular

El blog de Espop Ediciones

martes 6 de octubre de 2009

Tocar cuando nadie escucha

Claw Hammer. Izquierda: Jon Wahl. Derecha: Chris Bagarozzi. Pincha para ampliar.
Fotos: Wild Don Lewis.

Hace un par de días me compré Deep in the Heart of Nowhere!, el recién editado disco en directo de Claw Hammer, un grupo de rock alternativo intenso y ruidoso, de guitarras densas y voces desgañitadas, que en ocasiones recuerda un poco a Mudhoney, pero con un curioso poso stoniano y, por extensión, bluesero que asoma cuando menos te lo esperas. En cualquier caso, no es recomendar el disco lo que me ha llevado a escribir esta entrada de hoy, sino hacer una reflexión un poco de abuelo Cebolleta que me ha suscitado el texto que viene impreso en su (bonita) carpeta. Está escrito por Bob Lee, el batería del grupo, y cuenta entre otras cosas lo siguiente:

«Tocar en un club de Dallas con capacidad para 750 personas ante sólo dos espectadores no fue en realidad el concierto más indigno de la gira norteamericana de Claw Hammer en la primavera de 1995. Tan memorable momento tuvo lugar dos semanas antes en Toledo, Ohio, donde nos habían pagado mil dólares, el mayor adelanto de toda la gira, para tocar durante noventa minutos en lo que parecía ser el vestíbulo de una discoteca para adolescentes. Durante una hora y media, vimos a unas quinientas personas desfilar desde la puerta hasta donde estábamos nosotros, quedarse ahí mirándonos durante menos de diez segundos y luego volver sobre sus pasos para descender las escaleras que conducían al sótano, donde un sistema de sonido más potente que el nuestro machacaba «Gin and Juice» para la apiñada muchedumbre. […] Para cuando llegamos a Dallas, no podía preocuparnos menos el número de asistentes. Tan pronto como llegamos al Trees, nos dimos cuenta de que no era un garito roquero, que era el único tipo de local en el que nos las apañábamos bien si era la primera vez que tocábamos en la ciudad. Joe, el técnico de sonido, sin embargo, estaba encantado, ya que según él tenían el mejor equipo de sonido con el que había trabajado jamás. Me aseguré de pasarle una cinta para que grabara el concierto a través de la mesa, y eso es lo que hoy tenéis en la mano.
»Mi recuerdo más vivido de aquella noche es que nos pusimos morados de tacos, burritos y chimichangas en un famoso restaurante mejicano que había a la vuelta de la esquina, y que regresamos bamboleándonos, tras haber perdido el sentido del tiempo, apenas diez minutos antes de la hora de empezar. Esto podría explicar por qué en este disco parecemos tan concentrados y compenetrados: estábamos demasiado ahítos como para dar botes sobre el escenario y además no había nadie para verlo. De modo que nos quedamos allí plantados, tocando todo el repertorio mientras intentábamos no vomitar nuestros refritos.
»Una cosa que recuerdo sobre los conciertos de aquella gira es que, musicalmente hablando, aprovechamos al máximo cada uno de ellos. Uno no puede deprimirse porque nadie vaya a ver el concierto, ya que eso es algo que nunca vas a poder controlar. Pero bajar del escenario sabiendo que lo que has hecho es una mierda, eso sí que es deprimente de cojones. Por ello, estábamos decididos a tocar tal y como queríamos que se nos escuchara, sin preocuparnos un carajo de todo lo demás.
»Y una cosa os voy a decir: aquellos dos tipos se quedaron pegados a sus sillas toda la noche y luego se acercaron a comprarnos unas camisetas cuando todo hubo terminado. ¿Mereció la pena el viaje? Los ejecutivos de Interscope [sello con el que acababan de firmar] podrían decir que no, pero para mí, joder, fue mucho mejor que un buen día en el trabajo».

Claw Hammer. Izquierda: Rob Walther. Derecha: Bob Lee. Pincha para ampliar.
Fotos: Wild Don Lewis.

Los recuerdos de Bob Lee me han traído a la cabeza de inmediato un artículo de Peter Leonard que leí la pasada semana en Bookgasm. En él, el hijo del novelista Elmore Leonard decía:

«Recuerdo que cuando tenía nueve años bajé las escaleras al sótano y vi a mi padre sentado frente a su escritorio, con una pared de bloques de hormigón a sus espaldas y un suelo de cemento visto bajo los pies. Estaba escribiendo a mano sobre unas hojas de papel amarillo y tenía la máquina de escribir situada sobre un soporte de metal junto a la silla. Al otro lado de la habitación, había una papelera roja de mimbre, rodeada de pelotas de papel amarillo, escenas que no funcionaban, páginas inservibles. Recordándolo ahora, aquello parecía una celda, pero mi padre no parecía ser consciente de su entorno; seguía concentrado en lo suyo, escribiendo una novela del oeste titulada Hombre, que posteriormente acabaría siendo una película protagonizada por Paul Newman. Cuarenta años más tarde, recuerdo haber visitado una tarde a mi padre al salir del trabajo. Elmore ya no escribe en un sótano de bloques de granito. Tras haber publicado 40 novelas y con una docena de guiones en su haber, ahora trabaja en el salón de su mansión en Bloomfield Hills, un pequeño barrio a las afueras de Detroit. Lo que me llamó la atención fue que su escritorio era prácticamente idéntico al que recordaba haber visto con nueve años. El mismo cuaderno de hojas amarillas, media docena de pelotas de papel alrededor de la papelera apoyada contra la pared, máquina de escribir eléctrica sobre un soporte metálico junto a la silla. Ningún ordenador a la vista. Sólo Elmore con sus vaqueros y sus sandalias y una camiseta azul marino de los Nine Inch Nails, hablando con entusiasmo de la escena inicial de su nuevo libro, titulado Un tipo implacable [publicado por Alianza en 2006]. Observando a mi padre, pensé: «He aquí un tío al que realmente le encanta lo que hace»».

Elmore Leonard. Foto: Alex Waterhouse-Hayward.

Y aquí es donde va el comentario Cebolleta: a veces me da la impresión, por algunos mails que me llegan y, sobre todo, por comentarios que leo en otros blogs, de que en mundillos como el del cómic, la literatura, el cine, la fotografía, las artes en general, hay cantidad de gente que aspira a vivir de esto sin haberse planteado si realmente disfruta de verdad haciéndolo, con la mirada puesta únicamente en las recompensas, pero sin haberse parado realmente a estudiar el trayecto que deberán seguir quieran o no; un trayecto que la mayor parte de las veces pasa por trabajar mucho, muy duramente y en un entorno muy competitivo, por lo que más te vale que lo que estés haciendo te guste DE VERDAD si no quieres acabar frustrado y algo resentido. Por eso me parecen particularmente valiosas lecciones como la de Leonard, escribiendo felizmente en su mísero sótano, o la de Claw Hammer, dejándose el resto sobre el escenario ante sólo dos espectadores. Y aquí lo importante no es quedarse con la copla de que al final la fortuna acabara recompensando la diligencia y el tesón de Leonard, sino ser consciente de que Claw Hammer acabaron fracasando y disolviéndose sin que eso importe en lo más mínimo, porque mientras estuvieron ahí hicieron lo que debían: disfrutar con su trabajo. Es por ello por lo que también quiero recuperar un texto del propio Elmore Leonard, parte de la introducción que escribió para la reedición más reciente del clásico de George V. Higgins The Friends of Eddie Coyle, que me parece también pertinente para este caso:

Robert Mitchum, otro que disfrutaba con su trabajo, en la adaptación
cinematográfica de Los amigos de Eddie Coyle.

«Antes de publicar Eddie Coyle, Higgins escribió no menos de diez libros que o bien descartó él mismo o fueron rechazados por los editores, quizá por el mismo motivo por el que The Big Bounce, mi primera novela ambientada en un entorno contemporáneo, fue rechazada en un total de ochenta y cuatro ocasiones por editores y productores cinematográficos. Los editores calificaban el libro de «deprimente», carente de personajes simpáticos… los mismos sobre los que sigo escribiendo treinta años más tarde. El por aquel entonces agente de Higgins leyó el manuscrito de Eddie Coyle, le dijo que era invendible y dejó de representarle. Dejemos que esto sirva de inspiración para aquellos aspirantes a escritor descorazonados por un rechazo tras otro. Si crees que sabes lo que estás haciendo, tienes que darle tiempo a los editores para que se pongan al día y abran los ojos».

¿La moraleja? El único camino pasa por no rendirse jamás, pero hacer eso me temo que sólo queda al alcance de personas realmente entregadas a sus pasiones. ¿Cómo ser capaz de escribir diez novelas seguidas, y soportar esos diez rechazos, uno tras otro, si lo que disfrutas no es el proceso sino la recompensa? Francamente, no creo que sea posible si no te gusta tocar cuando nadie escucha.

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miércoles 30 de septiembre de 2009

Las anguilas y el hombre lobo

E y Bobby Jr.

Una de las cosas que más fastidia de ser un sello pequeño (si no la que más) es la incapacidad para poner proyectos en marcha de una manera automática. Por ejemplo: una de las cosas que me hubiera encantado hacer si me saliera el dinero por las orejas habría sido comprar de inmediato los derechos de Cosas que los nietos deberían saber, la autobiografía del músico Mark Oliver Everett, tan pronto como se anunció su existencia. Es más, si me saliera MUCHO dinero por las orejas hasta lo habría editado acompañado con un DVD del magnífico documental de la BBC Parallel Worlds, Parallel Lives, que habla de su vida y de la su padre, Hugh Everett, físico al que se atribuye la creación de la teoría de los mundos paralelos. Por desgracia, los recursos sólo llegan para unos pocos títulos al año, y hay que armarse de paciencia y ser consciente de que si dejas a una chica guapa sola en la pista de baile es muy probable que no permanezca sola mucho tiempo. Es lo que ha pasado con el libro de Everett, del cual me acabo de enterar que ya ha encontrado pareja: Blackie Books, otro sello de nuevo cuño que lo tiene anunciado para noviembre. Y aunque por una parte me fastidia, porque el grupo de Everett, los Eels, es uno de mis favoritos desde hace más de una década y me habría encantado traducirlo, por otra parte me alegro un montón de que el libro vaya a salir en castellano mucho antes de lo que yo habría podido sacarlo, y ya estoy preparando la cartera para regalar varios ejemplares a los amigotes. Son gajes inevitables y no queda más remedio que aceptarlos. Yo, que para esto soy muy obsesivo, empiezo todos los años preparando una lista con los libros que me gustaría editar y automáticamente la convierto en una lista de libros que asumo que NO voy a publicar; así, habiéndolo dejado por escrito, parece como que te mentalizas mejor, y si luego resulta que acabas pillando alguno, pues mira, miel sobre hojuelas. Y sí, ya sé que suena un poco demente, pero bueno, mejor eso que andar luego cabreado por el mundo.

Izquierda, la libreta loca en la que voy tachando lo que otros van editando.
Derecha, E por Adrian Tomine.

En cualquier caso, la noticia de la próxima edición de Cosas que los nietos deberían saber por parte de Blackie Books, a los que, repito, deseo toda la suerte del mundo, me ha llegado justo cuando estaba preparando una entrada sobre el último disco de Eels, así que ya que estoy aprovecho y la termino. Si no conoces de nada a los Eels, esta entrada de la Wikipedia te pondrá mínimamente al día. Si por el contrario ya estás familiarizado con ellos, sabrás que se trata de un proyecto personal de Everett, el cual, bajo el nombre artístico «E», va cambiando la formación del grupo de disco en disco, dependiendo del estilo que le quiera dar a cada uno. Esto es algo que se traslada también a sus siempre sorprendentes directos, los cuales cambian por completo de gira en gira. Su anterior álbum, por ejemplo, le sirvió para realizar no una sino dos giras mundiales, una primera por teatros, acompañado de un cuarteto femenino de cuerda e instrumentos acústicos (y utilizando una maleta para la percusión en vez de una batería), y una segunda en salas de conciertos en las que interpretó las mismas canciones pasándolas por el filtro de un eléctrico trío encuerado y barbado a lo Z. Z. Top. La misma energía desgarrada, guarrona y salvaje de aquella gira es la que parece haber animado su nuevo y para mi gusto excelente disco: Hombre Lobo, 12 Songs of Desire, una vuelta de rosca a su estilo más roquero y brioso (como en Souljacker y Shootenanny, pero subiendo el volumen al once), que en ocasiones llega incluso a acercarse al tono bribón y primordial de los mejores grupos del sello Alive, como Black Keys, Left Lane Cruiser o los sin par Black Diamond Heavies. Y como muestra, un botón: «Tremendous Dynamite», quizá mi tema preferido de todo el disco.

Por supuesto, en Hombre Lobo también hay espacio para las baladas tristonas marca de la casa, sin dejar nunca de lado, eso sí, un tranquilo y socarrón sentido del humor (característica esta última desplegada por E en todos sus proyectos y que a mí al menos es una de las que me convirtió en fan irredento de todo lo que hace), como deja bien patente el vídeo para su nuevo sencillo, «That Look You Give That Guy», coprotagonizado por Bobby Jr., el único perro del mundo del espectáculo con página web propia.

A propósito del lanzamiento de Hombre Lobo, E ha dado varias entrevistas, entre ellas esta, esta y esta, de las cuales he sacado los siguientes fragmentos:

¿Fue duro para ti escribir el libro?
Fue lo más difícil que he hecho nunca. No recomiendo escribir un libro a menos que quieras descubrir por qué todos los grandes escritores son alcohólicos. El documental, por el contrario, fue muy sencillo. La BBC me abordó con la idea completamente desarrollada. En un principio, tuve mis dudas. Pensé: «¿Cómo van a conseguir unir tres elementos tan dispares como un documental científico, un drama familiar y un rockumental?». Pero en mi opinión lo consiguieron de sobra.
Y después de los cuatro años que te llevó escribir el libro y hacer el documental, ¿vas y decides hacer un disco sobre el deseo?
Tras cuatro años de volver la vista atrás, sólo quería hacer algo que no fuera excesivamente autobiográfico. Quería algo completamente diferente. Y se me ocurrió la idea del deseo, la cual, para mí, musicalmente, equivalía a guitarras eléctricas y a un sonido muy inmediato. La chispa, si quieres… El comienzo de todo, ¿sabes?
De modo que has hecho un esfuerzo por no ser autobiográfico en las letras.
He hecho lo posible por no serlo. En cualquier caso, a menudo acabo dándome cuenta, cuando escribo con la voz de un personaje, que cinco años más tarde, al volver la vista atrás, resulta que, «Oh, eso es justo lo que estaba experimentando personalmente en aquel momento». Pero por algún motivo no soy consciente mientras lo hago. Mientras estaba trabajando en el disco, le describí a una amiga el concepto como básicamente 12 temas desde el punto de vista de un viejo hombre lobo calentorro. Y ella me dijo: «Ah, o sea que es tu disco más sincero hasta la fecha». Así que mejor me vuelves a hacer la pregunta dentro de un par de años; podría ser más autobiográfico de lo que creo.
¿Piensas que como artista necesitas seguir experimentando circunstancias inusuales para seguir creando?
No, no lo creo. Mira a Tom Waits, lleva sobrio veinte años y vive sus obsesiones a través de sus arte. Para nada tienes que ser un tipo torturado para escribir genialidades. Estoy convencido de ello. Quizá haya personas que lo necesiten porque sea el único modo en el que saben trabajar. Pero en mi opinión la imaginación es la herramienta más valiosa que tenemos todos. Sólo tienes que estar dispuesto a abrir de verdad tu imaginación más allá para ver lo lejos que puedes llegar con tus cosas. No tienes por qué vivir torturado. Basta con ser buen escritor.


En tus memorias hablas de lo difícil que te resultaba comprender la actitud distante de tu padre, y cómo iba a poder tener alguna relación su vida en un plano tan abstracto como el de la mecánica cuántica con la tuya, inmerso en la música.
A medida que he ido creciendo, no he podido evitar fijarme (como nos pasa a muchos) en las similitudes entre nuestras personalidades, y en el modo en el que vivimos nuestras vidas. Al principio es inquietante, porque intentas rebelarte y decir: «nunca seré como ellos». Pero un día te miras al espejo y ves a tu padre devolviéndote la mirada. Entenderás que alguien con un historial como el mío tenga dudas a la hora de formar una familia. Incluso sin los aspectos más trágicos, es todo una mierda, y si a eso le sumas las tragedias [su padre falleció a los cincuenta y dos, su hermana se suicidó dos años antes de que su madre muriera de cáncer y su prima iba en el avión que se estrelló contra el Pentágono], no me apetece para nada. Sin embargo, siempre me ha atraído la idea, y esa es una de las cosas que me ha llevado a ser capaz de perdonar a mi padre por sus carencias. No importa lo mucho que intentes rebelarte contra tus padres, genéticamente eres ellos en muchos aspectos. Y cuanto mayor te haces, más te identificas con ellos, en mi caso desde luego.
¿Cómo es volver a la música después de haber escrito un libro?
Me gusta hacer cosas, lo que se me hace duro es mostrarlas luego. Me resulta muy desagradable. Una de mis ideas es hacer discos y no publicarlos. Me lo paso en grande haciéndolos, pero a partir del día en que los terminas te pasas meses jodido.
¿Te refieres a tener que hacer prensa y giras?
En parte. Me gusta estar en casa. Irónicamente, me gusta la rutina, a pesar de que artísticamente no me gusta. Pero la necesito para poder soltarme las alas como músico. Pero es más que eso. Sacar tus proyectos al mundo hace que te sientas vulnerable. Cuando acabé Blinking Lights me sentí como si me hubiera arrinconado a mí mismo. Era el tipo de disco que haces al final de tu carrera. Aprendí una lección con el primer disco de Eels. Para nosotros fue un éxito comercial bastante grande. Tuvimos un vídeo en MTV en el que salíamos volando, y cantidad de gente compró el disco. Pero yo odié toda la experiencia. Me demostró que no quería formar parte de aquel mundo. Para el siguiente disco, Electro-Shock Blues, se me ocurrió una idea loca para el momento, que fue componer canciones que hablaran de tragedia y depresión. Todo el mundo que trabajaba conmigo me aconsejó que no lo hiciera. Ahora considero que, para mí, seguir trabajando en esto ya es un éxito.

E junto a su inseparable puro

Para saber más sobre Eels, visita su página web.
Para seguir oyendo más, pásate por su canal en YouTube o visita este especial de MySpace con versiones en directo, entrevistas y un EP gratuito.
Para ver el documental Parallel Worlds, Parallel Lives (que, de verdad, merece muchísimo la pena), puedes rebuscar por YouTube o seguir algún torrente. Información adicional, aquí.
Y ya que estamos, para acabar de buen rollo, qué mejor que otro tema vigoroso y optimista de Hombre Lobo: «Prizefighter».

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jueves 6 de agosto de 2009

En memoria de Harry Patch

El pasado 25 de julio fallecía, a los 111 años, Harry Patch, el último veterano de la Primera Guerra Mundial. Hace un par de días, Iñigo Sáenz de Ugarte escribía un incisivo texto al respecto en Guerra Eterna, reflexionando sobre cómo los gobiernos aprovechan ocasiones como ésta y la existencia de personas como Patch para ensalzar el heroísmo y el sacrificio del individuo, obviando y minimizando la sangría a la que someten al colectivo e incluso las opiniones de los propios soldados (Harry Patch fue en sus últimos años un activo portavoz en contra de la guerra). Ayer, en homenaje al longevo veterano, el grupo Radiohead presentó un nuevo tema titulado «Harry Patch (In Memory Of)», descargable desde su página web a cambio de una libra (todo lo recaudado será donado a los fondos de la British Legion, una organización benéfica que se encarga precisamente de atender a veteranos). En su comunicado de ayer, Thom Yorke, vocalista del grupo, recordaba: «Hace un par de años escuché una entrevista muy emotiva con él en el programa Today de Radio4. El modo en el que hablaba sobre la guerra dejó una profunda huella en mí. Se convirtió en la inspiración para un tema que grabamos apenas un par de semanas antes de su muerte. Se grabó en directo en una abadía. Los arreglos de cuerdas fueron realizados por Jonny. Espero que la canción haga justicia a su memoria como el último superviviente. Sería muy fácil para nuestra generación olvidar el verdadero horror de la guerra, sin individuos como Harry para recordárnoslo. Espero que no lo olvidemos. Como el mismo Harry decía: «Al margen de los uniformes que vestíamos, todos éramos víctimas»».

Thom Yorke y Jonny Greenwood (de espaldas) grabando «Harry Patch (In Memory Of)».

Todo lo cual me recuerda que, a la vuelta del verano, se publicará el sexto volumen ya de la colección en la que Titan Books está recuperando el Charley’s War de Pat Mills y Joe Colquhoun, uno de los mejores y más rabiosos tebeos bélicos que he leído nunca, ambientado precisamente en la guerra de las trincheras. Todavía recuerdo perfectamente lo impresionado que me dejaron los episodios que pude leer en los dos primeros números de Guerras de ayer, hoy y mañana, de MC Ediciones, allá por 1987 (ignoro si salieron más números, pero si fue así yo nunca los encontré), y lo brutales que resultaban (que todavía resultan releídas hoy) historias como la del fusilamiento del teniente de Charley por un falso cargo de cobardía (ejecución encargada además, con inusitada crueldad, a sus propios subordinados) o aquella en la que a los soldados se les castiga atándolos durante días a las ruedas de un cañón. En aquel entonces, con doce años, era la primera vez que encontraba un retrato tan brutal e inmisericorde de la guerra. Ahora que han pasado más de dos décadas desde entonces, puedo decir que sigo sin haber encontrado dentro del medio demasiados ejemplos que lleguen a la altura de Charley’s War (y los que se le intentan acercar, como el reciente Battlefields de Garth Ennis, tienen una deuda evidente con su predecesora), por lo que cada vez que sale un nuevo tomo de esta reedición me lanzó a por él sin pensarlo dos veces.

Charley’s War.

Y así, en memoria de Harry Patch y de tantos otros como él, termino con esta breve declaración extraída de una extensa e interesante entrevista con Pat Mills aparecida en esta página dedicada a su imprescindible tebeo: «Considero que las fuerzas asesinas que enviaron a toda una generación a su muerte entre 1914 y 1918 no se desvanecieron simplemente, sino que únicamente pasaron a operar de una manera más sofisticada y encubierta. Mucho mejor a la hora de suprimir información. Y la tecnología moderna ya no requiere el sacrificio masivo de nuestros soldados, a pesar de que las mismas fuerzas siguen teniendo la potestad de masacrar iraquíes y serbios sin queja alguna. Mi intento deliberado por hacer que el lector se identifique con todos los bandos del conflicto en Charley’s War, de que vea los puntos de vista del otro, (en este caso los alemanes y los franceses) es consecuencia de este tema. La guerra puede darle un gran empujón a la economía del lado vencedor, y estoy convencido de que ése es el motivo de que Estados Unidos vaya regularmente a la guerra. De modo que si hay una agenda al servicio del interés económico de la riqueza, ¿por qué deberían los jóvenes de clase obrera morir por ella? La tragedia de la carne de cañón no acabó en 1918, sólo pasó a ser más… sofisticada».

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lunes 27 de julio de 2009

Mad Mix Monday # 7: NIN

Para empezar bien la semana, nada mejor que acercarse a lo familiar desde una nueva perspectiva. ¡Sacúdete las neuronas, porque los lunes nada es lo que parece!

Hoy, para celebrar el concierto que darán este jueves Nine Inch Nails en La Riviera de Madrid, os traigo no uno, ni dos, sino tres mashups protagonizados por Trent Reznor y compañía. El primero es prácticamente un clásico de Youtube, y con él recuperamos a nuestro viejo amigo DJ Zebra, un inventivo Dj francés que ya nos visitó en la anterior entrega de esta serie. Se trata de «Come Closer Together», una mezcla entre el «Come Together» de los Beatles y el «Closer» de Nine Inch Nails, que sorprende y deleita a partes iguales.

Por desgracia, no he encontrado apenas información sobre el autor de este segundo mashup, que mezcla el «Only» de Nine Inch Nails con «Check It Out» de los Beastie Boys. Y es una lástima porque es de lo mejorcito que he oído últimamente. Si alguien sabe algo que no deje de comentarlo por aquí.

Y terminamos con el que probablemente sea uno de los mashups más improbables de la historia, Nine Inch Nails vs. Flight of the Conchords, en un mix de «God Given» y «Sugar Lumps» realizado por un chaval holandés de 18 años que, por lo que he visto, debe de ser la primera vez que hace algo parecido. ¡No es mala manera de empezar, desde luego! Y le lleva a uno a pensar si no habría sido mejor que Trent hubiera traído de teloneros a Brett y a Jemaine en vez de a Aphex Twin (con todos mis respetos para este último, pero no me hace reír igual).

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martes 21 de julio de 2009

It’s Sabotage

Acabo de enterarme a través de Arts Beat de que Adam Yauch, de los Beastie Boys, tiene cáncer. La lamentable noticia informa de que Yauch «anunció ayer lunes, mediante un vídeo casero colgado sin aspavientos en la página web del trío, que va a someterse a un tratamiento contra el cáncer y que, como consecuencia, el grupo va a tener que cancelar algunos conciertos y a retrasar el lanzamiento de su nuevo disco». Afortunadamente, parece que el cáncer está contenido en la glándula parótida (en la garganta) y no se ha extendido más allá. Según Yauch, que tendrá que pasar por el quirófano probablemente la semana que viene, «es algo muy tratable y en la mayor parte de los casos son capaces de extirparlo por completo».

El artículo incide también en la «informalidad e inmediatez» del vídeo, en el que Yauch aparece acompañado de su compañero de grupo Adam Horovitz. «Nada más comenzar, Yauch dice: «Esto es una locura», y los dos hombres echan a reír. Horovitz añade rápidamente: “No tiene gracia”, y Yauch asiente: “No tiene gracia, es mortalmente serio”. […] A pesar de la gravedad del asunto, los amigos y colegas acaban riendo en varias ocasiones más. Yauch dice: «No está en un lugar en el que me afecte a la voz, lo cual es de agradecer», a lo que Horovitz añade: «Es un plus». Posteriormente, Horovitz se disculpa por su aspecto desaseado diciendo: «Adam no me ha dicho para qué me traía aquí; estaba tirado en el sofá viendo la tele». Yauch bromea diciendo que su aspecto es apropiado para su nuevo proyecto en solitario de música country y añade: “Ésta será una buena oportunidad para ti, ahora tendrás tiempo”».

Siempre he admirado mucho a los Beastie Boys, tanto por su música como por su sentido del humor, la sencilla creatividad de sus vídeos e iniciativas tan originales como Awesome; I Fuckin’ Shot That!. Y como suele pasar en los casos en los que una persona a la que no conoces de nada afecta en cualquier caso tu vida de una manera continuada e innegablemente palpable a través de su arte, no he podido evitar que la noticia me haya dejado bastante mal cuerpo. Sólo espero que el bueno de Adam se recupere de verdad cuanto antes y siga dándonos alegrías durante mucho tiempo. Y que si alguna vez me veo en una parecida, sepa afrontar el trago con la misma entereza y sentido el humor. Mientras tanto y aunque no sea lunes, aquí os dejo uno de mis mashups favoritos con los Beasties. Se trata de una brillante fusión entre su «Shake Your Rump» y el «Perfect Strangers» de Deep Purple a cargo de DJ Schmoli.

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lunes 25 de mayo de 2009

Mad Mix Monday # 6:
Led Zeppelin vs. The Doors

Para empezar bien la semana, nada mejor que acercarse a lo familiar desde una nueva perspectiva. ¡Sacúdete las neuronas, porque los lunes nada es lo que parece!

Generalmente, la mayor parte de los mashups que suelo encontrar combinan una base roquera con un audio de hip hop. Algo bastante lógico, ya que las rimas de los raperos suelen seguir un esquema melódico bastante constante que facilita el que puedan adaptarse con relativa sencillez a todo tipo de fondos sonoros. Lo de hoy es algo a priori más complicadete: dos celebérrimos temas de rock duro combinados con cantidad de gracia por las ágiles manos de DJ Zebra, un talentoso pincha francés que no sólo se dedica a las sesiones y los mashups sino que también ha lanzado recientemente un curioso proyecto de música original en plan neosoul que no está nada mal: Zebra, Hogg & Horns.

ACTUALIZACIÓN 27/05/09
Acabo de volver de viaje y me encuentro con que… ¡había programado el vídeo equivocado! Evidentemente, el grupo que se las ve cara a cara con los Zeppelin un poquito más arriba no son ni mucho menos The Doors sino Black Sabbath, en un curioso mashup realizado por el australiano Tom Compagnoni, de nombre artístico Wax Audio. En su web encontraréis muchos más experimentos sonoros arriesgados, estimulantes y divertidos, con mezclas a priori tan llamativas como un «Superstitious» de Stevie Wonder aderezado con el «Sad But True» de Metallica o el «Caught a Light Sneeze» de Tori Amos canturreado sobre la base sonora del «I’m Deranged» de David Bowie. Y tras esta recomendación, aquí os dejo, ahora sí, el «Break Through Love» de DJ Zebra que debería haber colgado en primer lugar.

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lunes 13 de abril de 2009

Mad Mix Monday # 5: Tupac vs. Thom Yorke

Para empezar bien la semana, nada mejor que acercarse a lo familiar desde una nueva perspectiva. ¡Sacúdete las neuronas, porque los lunes nada es lo que parece!

No sé si lo de hoy es un mashup o una remezcla oficial del «Fuck All Y’all» de Tupac. Tal y como está presentado, parece más bien lo segundo, pero la estructura y el modo en el que está utilizado el tema «Black Swan» de Thom Yorke, no sólo como base sino como contrapunto, sugiere más bien lo primero. He estado buscando por ahí pero no he conseguido encontrar mucha más información. Lo único que sé es que, si después del puente, hoy te toca volver a trabajar, es muy probable que compartas el sentimiento expresado tanto por Tupac como por Thom.

Si te gusta, te lo puedes bajar de aquí:
«Fucked Up (Hurricane Mix featuring Thom Yorke)».

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miércoles 25 de marzo de 2009

Iron Monk

La semana pasada vi en Boing Boing este vídeo que hoy quiero compartir con vosotros. Había pensado subtitularlo en castellano, pero al tener ya subtítulos en inglés he pensado que lo mismo iba a quedar una maraña de letras ilegible, así que, como de todos modos es cortito, os lo transcribo a continuación.

Milán, Italia
· Éste es el hermano Cesare Bonizzi.El hermano Bonizzi es monje capuchino. También es el vocalista principal de «Fratello Metallo» (Hermano del Metal), un grupo italiano de heavy metal.
· Hermano Bonnizzi: «Hace 15 años fui a un concierto de Metallica, sentí la energía que expresaban con este tipo de música y me enamoré del metal».
· El hermano Bonizzi se describe a sí mismo como un Cantante Predicador. No le da miedo cantar sobre el alcohol, el tabaco y el sexo, pero sus letras también tratan temas como Dios y la fe.
· Cesare Zanotti, guitarra solista: «Debo decir que al principio tuve dudas sobre todo el proyecto cuando me propusieron participar en él, porque me pareció que juntar el heavy metal con un monje capuchino era, como poco, extraño. Pero me bastaron cinco minutos con el hermano Cesare para que me decidiera a hacerlo sin ninguna duda, porque se entrega con tanta energía que es difícil que otros colegas del metal, aunque sean más jóvenes, se le puedan comparar».
· El grupo ha editado varios discos y hace poco actuó en el festival italiano «Dioses del Metal» junto a Iron Maiden.

Y vosotros os preguntaréis, ¿y esto qué tiene que ver con Cultura Impopular, al margen de que pueda resultar más o menos gracioso? Pues tiene que ver con el afán de crear, de jugar con el arte y con las convenciones, de pasarlo bien, sin importar si la idea es buena o mala, si a otros les va a parecer patética o simpática, de si se van a reír de ti o de si va a servir para que reconduzcas tu vida por otro camino. Tiene que ver, en definitiva, con lanzarse a la piscina, que es una cosa que, a medida que van pasando los años, más admiración me produce. Y tiene que ver con este artículo que leí en Cracked gracias a la recomendación de uno de mis blogs sobre ciencia favoritos: Bad Astronomy.
Para los que no leáis inglés, resumir brevemente que el artículo se titula «5 maneras en las que el sentido común te engaña a diario» y que trata precisamente de eso, desde un punto de vista distendido y con ejemplos divertidos, como suele ser habitual en Cracked. Una de esas cinco maneras, precisamente la que más me interesa a mí, es la que han bautizado como «falacia de Nirvana». Y dice así (traduzco):

* * *

LA FALACIA DE NIRVANA
Cómo la habrás oído expresada:
«¿Le has dado un bocata a ese mendigo? ¡Ja! ¡Como que con eso vas a arreglar el hambre en el mundo!»
Cómo nos jode la vida:
La falacia de Nirvana es cuando rechazas cualquier cosa del mundo real porque lo comparas con una alternativa perfecta e irreal junto a la cual palidece en comparación. Esto no sería un problema, si no fuera porque nos impide hacer cosas. Por ejemplo, hay muchos motivos para perder el tiempo: anoche bebiste demasiado o sencillamente no estás inspirado o es que es la primera vez que te dedicas al porno gay y a última hora te han entrado dudas, pero uno de los motivos más habituales por los que procrastinamos es por temor a que el resultado final no esté a la altura de la idea «perfecta» que tenemos en la cabeza. Piensa en esos amigos tuyos escritores que en realidad nunca han escrito nada porque están esperando a que se les ocurra «la idea apropiada» para un libro. Ése es el motivo de que haya gente que acabe viviendo en el sótano de sus padres: porque se pasan la vida esperando al trabajo perfecto, a la novia perfecta, a los amigos perfectos, sin comprometerse nunca a nada. Y si tú en concreto no experimentas ese tipo de dudas, no te preocupes, que el mundo está lleno de gilipollas dispuestos a proporcionártelas. Cualquier intento de superación por parte de alguien será recibido por otros con burla, como si fuera una ilusa hipocresía, porque todo aquello que no sea perfecto no merece la pena hacerse, así que para eso mejor no hacer nada, como ellos. «¡Ja! ¿Te has pedido una Coca-Cola light con la hamburguesa? ¡Como si eso fuera a marcar alguna diferencia!».
La cosa empeora…
Los políticos utilizan este sistema para atacar cualquier idea que no les guste. «Claro, tu plan podría ayudar a millones de familias que viven en la pobreza. Pero he encontrado ejemplos de gente que abusa de él. Así que lo mejor será eliminarlo por completo». También habrás leído a los típicos radicales que escriben en Internet diciendo: «¡No pienso votar por ninguno de esos candidatos! ¡No son mejores que Bush! ¡Todos son agentes corruptos del Nuevo Orden Mundial! ¡Mientras no me mostréis a un político perfecto, incorruptible e inteligente que crea exactamente lo mismo que yo, no pienso salir de casa!».

Y ésa es la falacia de Nirvana según Cracked. Y aunque supongo que todos nos dejamos llevar por ella en mayor o menor medida, me reconforta y me anima sobremanera a seguir trabajando en lo que me gusta cuando veo a individuos como el hermano Bonnizzi que se lían la manta a la cabeza porque su pasión es lo suficientemente fuerte como para decir: «Al carajo con todo. ¿Os parece chocante? ¿Os parece ridículo? Pues peor para vosotros, porque yo me lo estoy pasando bomba».

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lunes 16 de marzo de 2009

Mad Mix Monday # 4: Nirvana Vs. Apollo 440

Para empezar bien la semana, nada mejor que acercarse a lo familiar desde una nueva perspectiva. ¡Sacúdete las neuronas, porque los lunes nada es lo que parece!

Poca gente he encontrado que se trabaje unos mashups tan ingeniosos y divertidos como los franceses de Overdub Bootlegs, los cuales ya asomaron por aquí precisamente en la primera entrega de esta sección. Hoy, para compensar el silencio de esta última semana, os traigo este Bastard Rock que parece pensado precisamente para empezar el día con un extra de energía. ¡A ver si se me pega a mí también!

Escucha el original de Nirvana en Spotify: «Breed».
Escucha el original de Apollo 440 en YouTube: «Stop the Rock».

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lunes 2 de marzo de 2009

Mad Mix Monday # 3: Eminem vs. Panjabi MC

Para empezar bien la semana, nada mejor que acercarse a lo familiar desde una nueva perspectiva. ¡Sacúdete las neuronas, porque los lunes nada es lo que parece!

No es que me entusiasme particularmente la música de Eminem, pero la verdad es que «Lose Yourself», el tema principal de la banda sonora de la película 8 Millas, me gusta a rabiar. El mashup de hoy combina la contundencia del original con el ritmillo bailongo del banghra a cargo de Panjabi MC. El resultado no puede ser más sorprendente y pegadizo.

Escucha el original de Eminem en Spotify: «Lose Yourself».
Escucha el original de Panjabi MC: «Mundian To Bach Ke».
Descarga el mp3.

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Creo que es mucho mejor ser buen historietista que mal misionero.
Charles Schulz
Popsy