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El blog de Espop Ediciones

Lunes 15 de noviembre de 2010

Las ventanas cegadas

Detalle del patio trasero de un edificio de viviendas en Bucarest durante el periodo de
entreguerras. Todas las fotos de la entrada, salvo los retratos, están sacadas de la
siempre interesante página de Alex Galmeanu Muzeul de Fotografie.

Ayer mientras cambiaba un par de pilas de libros de sitio me reencontré con uno que hacía tiempo que no hojeaba: Las ventanas cegadas, del rumano Alexandre Vona, publicado en España por primera y única vez hace ya 12 años. La curiosidad me llevó a buscar en Internet alguna información más reciente acerca de su autor, pero o no supe encontrarla o el mundo poco menos que se ha olvidado de él. Ni siquiera he conseguido averiguar si sigue con vida. Por no tener, no tiene ni página en Wikipedia. Lo cual no sería de extrañar en el caso de un autor tirando a desconocido como éste, de no ser por el revuelo que se armó en su día con la publicación de la que a día de hoy sigue siendo su única novela, traducida en apenas un par de años a más de 15 idiomas y galardonada con varios premios europeos, entre ellos el prestigioso Prix Union Latine de Littératures Romanes en 1995. Lo que viene a demostrar lo volátiles y efímeros que pueden llegar a ser estos fenómenos de temporada (justificados o no, que esa ya es otra historia) con los que se nos revoluciona el mercado literario cada pocos meses. En cualquier caso, vista la escasa información disponible acerca de Vona, me ha parecido pertinente recuperar esta entrevista que le hice en 1998, coincidiendo precisamente con el lanzamiento de Las ventanas cegadas en España. Bueno, me ha parecido pertinente y que, en honor a la verdad, ahora mismo tampoco tengo demasiado tiempo para dedicarle al blog y me veo obligado a tirar de archivo aunque sólo sea para publicar algo. De todos modos espero que os parezca interesante.

Entrada de las tropas soviéticas en Bucarest en agosto de 1944.

Publicado cuarenta años después de haber sido escrito y saludado por la crítica francesa y alemana como uno de los acontecimientos literarios de la década, si no del siglo, Las ventanas cegadas, el libro del rumano Alexandre Vona llega a España de la mano de editorial Debate.
Alexandre Vona, el último descubrimiento de la crítica europea, se llama en realidad Alberto Enrique Samuel Béjar y Mayor, un judío sefardí de ascendencia española que aún se expresa sin problemas en el idioma de sus antepasados: «Lo comprendo todo, pero muchas veces me faltan las palabras», dice excusándose innecesariamente. Después añade: «No me gusta el término sefardí como denominación étnica, es una forma bastante ficticia de agruparnos; he conocido a otros judíos calificados de sefarditas y en realidad no tengo nada que ver con ellos, tenemos unas culturas completamente diferentes. Incluso los rasgos, las fisonomías, son distintas. Encuentro mucho más parecido con los españoles que estoy viendo estos días por la calle que con los sefardíes que he podido encontrar en otras partes del mundo».
Nacido en Bucarest en 1922, de padres nacidos en Bulgaria, y abuelos procedentes de diversos países europeos, Alexandre Vona dice haberse caracterizado siempre por un profundo desarraigo: «Me sentía extranjero en Rumanía, ni siquiera aprendí el idioma hasta los nueve años, hasta entonces hablaba el castellano; me he sentido extranjero en París, donde he vivido exiliado desde 1947, y me siento extranjero aquí, en España, que es la cuna de mis antepasados. He estado en Israel, y tampoco allí, en la llamada patria de los judíos, me he sentido a gusto. Los israelíes están unidos por la religión, pero por absolutamente nada más, ni por la cultura, ni por las ideas, ni por el origen. Son gente muy distinta la una de la otra. No me pareció que tuviera nada que ver con ellos». Un sentimiento que, sin duda, comparte el anónimo protagonista de Las ventanas cegadas, un atroz relato sobre la soledad, la incomunicación y la tristeza, insólitamente maduro, que Vona escribió en apenas 19 días del mes de marzo de 1946, cuando contaba 23 años, y que ha permanecido inédito hasta 1995.

A la izquierda, Alexandre Vona. A la derecha, Gheorghiu-Dej, de cuyo régimen huyó en 1947.


A este respecto, el autor quiso desmentir un bulo que se había extendido entre la crítica especializada (sobre todo entre la alemana), según el cual la novela habría permanecido oculta durante cuarenta años en una maleta que Vona abandonó en Bucarest al exiliarse tras el advenimiento del régimen comunista. La realidad es mucho más prosaica: «Cuando abandoné Rumanía —gracias a la labor, por cierto, de la embajada española, que me proporcionó un visado—, tan sólo habían leído la novela tres personas: dos amigos míos, también escritores, y mi mujer, Mina, realmente el único amor de mi vida y a quien el libro está dedicado. Ella moriría poco tiempo después. Ya en Francia, entré en contacto con varios autores rumanos exiliados, como Ionesco y Cioran, para los que llevaba unas cartas de recomendación que me habían proporcionado unos conocidos comunes. Me reunía regularmente con ellos y seguí escribiendo, pero me ganaba la vida como ingeniero, que era la carrera que había estudiado. Intenté publicar Las ventanas cegadas en dos ocasiones. En la primera, el señor que estaba traduciendo la obra al francés, un comunista convencido de nacionalidad polaca, me reescribía párrafos enteros para darle a la obra un aire político y reivindicativo de sus ideas, algo de lo que yo siempre me he mantenido al margen. Cuando le pregunté si se había leído la novela me respondió que él no tenía que leerla, sólo traducirla, de modo que la cosa no pasó de ahí. Luego entré en contacto con los editores de Editions Gallimard, que se mostraron bastante interesados en la novela. Me preguntaron si me iba a quedar a vivir en Francia y si iba a publicar más novelas, cosas a las que en aquel entonces no tenía respuesta: igual podía no volver a escribir una novela en mi vida que podía abandonar Francia en cualquier momento, razones por las que desestimaron el proyecto. Por lo tanto, me olvidé de la novela. Finalmente, tras el derrocamiento de la dictadura de Ceaucescu, recibí una carta de mi buen amigo Mircea Eliade, que aún conservaba el manuscrito que le había dado para que leyera la novela, diciéndome que una editorial rumana quería publicar Las ventanas cegadas. Yo no me lo creía, pero resultó ser verdad».

La noche de Bucarest, tal como la debió conocer Vona en su juventud.

Actualmente, la crítica rumana considera la novela de Vona como la más importante publicada en los últimos cincuenta años, a lo que el escritor responde: «Ha habido una larguísima dictadura durante la cual apenas se ha podido escribir con libertad, de modo que no me parece algo demasiado significativo”. Sobre lo dicho por los críticos de Alemania y Francia, que han saludado unánimemente Las ventanas cegadas como una obra maestra del siglo XX y comparado a su autor con Kafka y Proust, Vona no sabe qué opinar: «Por un lado, me alegra que mi novela haya sido tan bien recibida pero, por otro, tanta expectación me crea una tensión muy fuerte, siento como si me hubieran cargado con una nueva responsabilidad que me impide ser feliz del todo. Nunca soy completamente feliz».
La novela de Vona comparte ciertas actitudes, una desazón, un estar en el mundo sin saber por qué, que la podrían emparentar con el existencialismo francés o con otro gran autor judío como Isaac Bashevis Singer, pero al escritor rumano no le acaban de gustar estas comparaciones: «Como mucho, como mucho, podría haber algún punto de conexión con El extranjero, de Camus, pero nada más. Sartre era una gran escritor, aunque como persona dejara mucho que desear. Y me gusta mucho leer a Isaac Bashevis Singer, pero las historias que él narra son sobre unas gentes muy cerradas, sobre un mundo muy opresivo, como es el de los barrios judíos polacos. No tenemos absolutamente nada que ver».

Publicado originalmente en Más Libros nº 5, octubre 1998.

EntrevistasLibros , 2 comentarios

2 comentarios

  1. Hace tiempo me saltó el nombre de Alexandre Vona como el supuesto autor de una obra maestra creo recordar que en un libro de Enrique Vila-Matas, aunque como no encontré nada en internet sobre él dudaba de si sería un escritor ficticio. Gracias por aclara mis dudas con esta estupenda entrevista.
    Un saludo!

  2. según la Wikipedia el escritor se murió el pasado 2004 en Neuilly.

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