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Viernes 26 de mayo de 2017

120 años de Drácula

Portada de una edición pirata húngara de 1926

El 26 de mayo de 1897, hace hoy exactamente ciento veinte años, la editorial londinense Constable ponía a la venta la cuarta novela de un escritor irlandés hasta entonces —y durante la mayor parte de su vida— más conocido por su labor como representante teatral que por sus desiguales esfuerzos como literato. La novela era Drácula y su autor, claro está, Bram Stoker. Lo cierto es que me cuesta recordar otra obra literaria que haya tenido mayor peso y presencia en mi vida desde que la leí por primera vez siendo adolescente; por hache o por be, siempre acabo volviendo a ella. En el año 2005 tuve el gran placer y la buena fortuna de realizar una edición crítica de la misma para la colección Gótica de Valdemar, he escrito repetidas veces sobre diversos elementos de la novela (a veces en este mismo blog) y, ya como editor, me di el gusto de traducir un libro tan indispensable para todos los aficionados a las andanzas del malévolo conde como Hollywood gótico, la enmarañada historia de Drácula, de David J. Skal.

Skal es precisamente el responsable de que Drácula y Stoker hayan vuelto a cruzarse en mi camino en un momento en el que ya pensaba haberme alejado ligeramente de ambos. Y es que el último libro del autor de Monster Show ha resultado ser precisamente una extensa biografía de Stoker: Algo en la sangre. La historia jamás contada de Bram Stoker, el hombre que escribió Drácula, que Es Pop Ediciones publicará el próximo mes de octubre. Me ha parecido que si había algún día indicado para anunciar su próxima edición era precisamente el de hoy. Ciento veinte años más tarde, Drácula y Stoker siguen avanzando imparables. Dejo a continuación un par de párrafos del libro de Skal, extraídos del capítulo octavo. El resto, en octubre.

* * *

Algunos mitos de la creación de Drácula son más fáciles de creer porque contienen verdades parciales, aunque rápidamente dan pie a improbabilidades e imposibilidades. Por ejemplo, es un hecho indiscutible que Stoker dedicó al menos siete años a trabajar en Drácula, desde su concepción a la publicación, pero esto suscita a su vez toda una serie de supuestos para los que no tenemos pruebas. Primero, que fue su obra maestra en gran medida porque le dedicó siete años y que el libro goza de un merecido renombre debido al infinito cuidado con el que Stoker abordó su creación. Segundo, que un periodo de trabajo de siete años implica, de por sí, una labor de documentación inusualmente minuciosa y acreditada, que habría desvelado, entre otras cosas, la espantosa historia de un sangriento cacique valaco del siglo XV, Vlad Tepes «El Empalador», también conocido como Drácula. El nombre no era conocido fuera de Rumanía, pero Stoker lo haría famoso en el mundo entero como supuesta fuente histórica y encarnación del mito vampírico. En realidad, la relación de Vlad con el personaje de Stoker fue más fortuita que inspiradora y la documentación acumulada por el autor, sorprendentemente escasa.

Bram Stoker

Al igual que el interminable desfile de dramaturgos y cineastas que no han conseguido resistirse a la tentación de trastear, alterar y mejorar su historia, Stoker tuvo en un principio problemas para identificar los elementos esenciales que hacen que su novela funcione. El motivo por el que el proceso de redacción de Drácula se prolongó durante siete años fue que Stoker tuvo numerosas dificultades para escribir la novela, particularmente a la hora de pulir y eliminar su exceso de ideas imaginativas. El proceso fue tortuoso, arduo y estuvo marcado por interrupciones continuas. Hizo pausas para escribir otros libros. Puso en tela de juicio sus decisiones. Se autocensuró. Revisó casi todos sus elementos por segunda e incluso por tercera vez.
Al final, se preguntaba si el libro sería recordado siquiera.

Aparte de su prolongado interés en el ocultismo, el mejor motivo que podemos deducir para el interés aparentemente repentino de Stoker por escribir una novela cien por cien sobrenatural a finales de los años ochenta del siglo XIX fue su relación laboral con [el escritor] Hall Caine. Como tuvieron numerosas discusiones sobre leyendas de muertos vivientes, amores demoníacos y vidas prolongadas de manera preternatural como posibles vehículos escénicos para Henry Irving, no resulta sorprendente que Stoker comenzase a darle vueltas a un tema similar. Puede que Caine hubiera llegado incluso a sugerir que una aventura vampírica ambientada en el mundo moderno podría tener unas buenas posibilidades de éxito comercial. Las novelas góticas tradicionales siempre estaban ambientadas en el pasado o por lo menos despojadas de los atavíos de la modernidad. Pero ¿y si el presente se viera enfrentado al pasado? Nadie había intentado nada parecido y existía una buena posibilidad de que conquistase la imaginación del público. El canon de literatura vampírica existente entonces era bastante reducido, compuesto por obras familiares como «El vampiro», el relato de Polidori en el que un chupasangres se establece en el seno de la sociedad Londinense; Varney el vampiro, el farragoso serial en el que varias escenas clave de Drácula tienen antecedentes obvios; Carmilla, por supuesto; y la inspiración en ocasiones ignorada pero no obstante notable del cuento alemán «El desconocido misterioso» (1844), de Karl von Wachsmann, conocido por su traducción anónima al inglés en 1854.

Aunque el trabajo para Irving y Caine ya amenazaba con devorar por completo a Stoker, el 8 de marzo de 1890, estando en Londres, encontró un momento para escribir la primera de dos notas fechadas en las que registró la trama de su nueva novela. Cierto «Conde ——» de Estiria, que desea comprar una casa en Inglaterra, le escribe al presidente del Colegio de Abogados, que le remite el asunto al procurador Abraham Aaronson, el cual, a su vez, escoge a un joven empleado sin nombre pero «digno de confianza» para que

… visite castillo – Munich panteón – pasajeros de tren conocen destino intentan disuadirle – recibido en la estación tormenta llegada al viejo castillo – abandonado en el patio conductor desaparece aparece conde – describir anciano muerto vuelto a la vida color cerúleo ojos oscuros y muertos – hay fuego en ellos – no es humano – fuego infernal

Continuará…

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Prefiero lo que me acerca a los demás hombres que lo que me aleja de ellos.
Emmanuel Carrère
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